Amado Señor, tu que eres el amor encarnado y cuyas virtudes son innumerables, se que eres la fuente segura a la cual puedo acudir cuando siento que los arroyos de mis amores se están secando, hoy reconozco que las cosas ya no son como antes, que la rutina y el afán han venido desplazando el afecto, las palabras de afirmación y tantas otras manifestaciones que solían hacerme tan feliz en algún momento de mi vida matrimonial.

Reconozco que no se en que estación de la vida perdí la capacidad de reconocer las virtudes de la persona que amo y me empecé a centrar en aquello que no llenaba mis expectativas, también debo reconocer que he permitido que de mis labios salgan palabras de juicio y de crítica, en lugar de usar esas palabras que provienen de tu corazón, que tienen el potencial de animar y alentar el corazón abatido, sentándome en la silla del juez injusto, dictando sentencia y castigando con mi indiferencia a aquel a quien juré ante ti que siempre animaría y apoyaría hasta el final de mis días.

Te pido que borres de mi todo orgullo, aleja de mi mente todo pensamiento que me impida tomar la iniciativa para pedir perdón, para reparar mis faltas y reconocer mis errores, pero también enséñame a ser lento para airarme y pronto para olvidar la ofensa y para sanar, dame tus estrategias para conciliar aun cuando yo sea el ofendido, echo abajo toda predisposición, toda mala actitud y todo pensamiento negativo acerca de mi cónyuge que quiera tomar posición en mi mente y en mi corazón.

Te pido por favor que abras mis ojos espirituales y me hagas entender que cuando el concepto del amor por mi cónyuge se distorsiona y pierde su sentido original, es la evidencia tangible de que estoy al doble de distancia de ti, que nuestra relación es un reflejo fiel y verdadero de mi relación contigo y por lo tanto aquellas luchas que tengo para honrarle y afirmarle, son las mismas que tengo en mi espíritu para darte a ti Señor el primer lugar y rendirte por completo mi vida y mi corazón.

Por eso establezco tu presencia en mi casa, te pido que me ayudes a vencer las distracciones que nos impiden como pareja buscarte en el secreto, quiero inspirar, no imponer a mi cónyuge a buscar más de ti, ayúdanos a guerrear juntos en oración y encontrar en tu consejo nuestro mejor aliado para el futuro, tu conoces que es lo mejor para nuestra vida y que si existen áreas en las que el enemigo ha venido trabajando en el secreto puedan ser expuestas a tu luz para puedas sanarnos y restaurarnos por completo.

Hoy declaro que ningún arma forjada en contra de mi hogar prosperará, sino que tu pelearas como poderoso gigante por mi familia, que toda semilla de división, de discordia y de deshonra es desarraigada por completo de mi matrimonio y de mis generaciones, hoy dejo sin fundamento la obra del adversario que ha venido para hurtar, matar y destruir mi familia, y te establezco Señor como el estandarte de paz y de amor en mi hogar, tu Jehová pelearás por mi matrimonio y mi matrimonio estará tranquilo, porque habitamos bajo la sombra de tus alas y ese es nuestro lugar más seguro.

Quiero Señor que mi hogar sea un ejemplo que cuando te ponemos en el primer lugar de nuestras vidas y en el centro de nuestro hogar, tu avivas el amor y restauras lo que se había perdido, que nunca se es demasiado viejo para los detalles y las palabras amorosas porque son la mejor manera de reflejar tu esencia y tu persona, pero sobre todo que cada vez que vaya por la calle la gente pueda reconocer que tu existes y que puedes hacer todo nuevo, en el nombre de Jesús.

Amén.

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