Señor Dios Todopoderoso y eterno, te damos gracias porque tú nos formaste en el vientre de nuestra madre y definiste cada una de las cualidades con que habríamos de nacer, así como también, el propósito que debíamos cumplir.

Tu eres perfecto, sin margen de error o mala intención, tu amor por nosotros, supera nuestras expectativas, por lo tanto, la posición para la cual nos llamaste, es la perfecta para cada uno de nosotros.

Ayúdanos a ser agradecidos si fuimos llamados a ser olivos, que producen «aceite» para mantener encendida las lámparas que alumbran el camino de los que andan en oscuridad.

O si fuimos llamados a dar «higos» para servir de alimento espiritual y sustento físico para quienes lo necesitan. 

O si nuestra misión es entregar «uvas» que motivan el gozo, la alegría y la esperanza para los que están tristes, angustiados o desesperanzados.

Cualquiera que sea nuestra tarea en esta tierra queremos tomarla con completa satisfacción, porque no queremos ser rebeldes espinos de quienes sólo se imparte destrucción a quienes se acercan.

Desechamos toda violencia que haya nacido en nuestro corazón, por alcanzar aquello que no nos corresponde  y que nos haya motivado a hacer alianzas que no convienen. 

Nos gozamos de ser tenidos por dignos de cumplir una misión específica que nos dignifique, sabiendo que no hay tarea insignificante delante de tí.

Te rogamos Señor que traigas luz sobre aquellos que nos gobiernan para que lo hagan con la mayor diligencia e idoneidad posible.

Guarda a cada persona que se encuentra en una posición de liderazgo, de tomar decisiones que redunden en perjuicio de todos nosotros.

Bendice nuestros mandatarios locales, departamentales y nacionales y llénalos de sabiduría para que desarrollen su trabajo con efectividad, trayendo bendición y alegría a cada uno de nosotros.

Te alabamos y te exaltamos Señor.

En el nombre de Cristo Jesús, nuestro Rey

Amén y amén.

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