Gracias porque tu Espíritu nos conoce y sabe que podemos llegar a ser semejantes a Cristo y trabaja en convertirnos en personas íntegras, buenos creyentes, verdaderos hijos y ciudadanos del reino de los cielos.

 

Sí, podemos tener gran incertidumbre porque las malas noticias quieren obstruir nuestra capacidad de tener confianza en un futuro mejor, no obstante, nuestro buen futuro no depende de los eventos que acontecen en la tierra, sino en las decisiones que tu tomaste en el cielo.

 

Así como los cielos son más altos que la tierra, tus pensamientos sobrepasan los nuestros y tus deseos futuros superan nuestros más optimistas ideales.

 

No hay nubes negras que puedan eliminar la existencia del sol.  Puede que por un momento nos impidan verlo, sentir su calor o recibir su luz, pero indiscutiblemente, por encima de ellas, brilla igual que siempre y pronto el cielo despejado nos permitirá alegrarnos con él

 

Así mismo, éstas difíciles temporadas no pueden suprimir tu presencia en nuestras vidas, ni ocultarnos de tí, hasta el punto de que te olvides de nosotros, porque tu nos llevas grabados en la palma de tus manos.

 

Ningún poder en la tierra supera el tuyo, ninguna tormenta se forma a tus escondidas, ningún poder del mal puede destruir lo que tu has construído.

 

Reposamos confiados, sabiendo que tu jamás te olvidas de nosotros.

 

Aunque nosotros precisemos de muchos mecanismos para no olvidarnos de tí, porque nuestra memoria es frágil, tú no precisas recordatorios.

 

Pon en nuestro corazón el deseo de buscarte.  Llámanos y provoca nuestros diarios encuentros.

 

Ilumina nuestro entendimiento para comprender tu palabra, para descubrirte en todo, para conocerte cada día más, para mantenernos en íntima comunión contigo Señor.

 

Que tu seas cada mañana nuestro primer pensamiento y el último antes de ir a dormir.

 

Permítenos ser fieles a nuestro compromiso contigo, así como tu has sido fiel desde el principio de los tiempos y lo serás hasta el final.

 

Bendice Padre a aquellos que no te conocen y acércalos a tí, de modo que no se ahoguen en la pena, en la desesperación, en la ansiedad o el temor.

 

Te rogamos por quienes creen que te has olvidado de ellos o que has perdido interés en sus vidas, a causa de sus fallas.

 

Tu no descartas a quien se acerca a tí a pedir auxilio con un corazón humilde que reconoce que tu eres la única ayuda efectiva para todo problema.

 

Te adoramos y te bendecimos, nos sentimos verdaderamente felices de saber que tu jamás nos olvidas.

 

En Cristo Jesús

 

Amén.

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