Mi amado Señor y salvador, hoy me presento delante de ti confiado y enormemente agradecido, por tus bondades y tus misericordias, por tu favor y por tu gracia soberana, estoy convencido que si no fuera por ti yo no sería, ni existiría, que si se tratara de mis méritos sencillamente no hubiese podido alcanzar nada, hoy me presento confiado pues tu sacrificio ha roto el velo que me impedía acercarme confiadamente ante ti y ahora puedo presentarme delante de tu trono con la certeza de que me escuchas, que me amas y que me vas a ayudar.

Tu palabra mi amado Dios dice en 1 Juan 1:9 si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad, por eso me presento delante de ti amado padre celestial reconociendo mis pecados, reconozco que me he alejado de ti, que he trazado mi senda en una dirección completamente opuesta a la que preparaste de antemano para que yo anduviese en ella y por eso no he dado en el blanco de mi propósito, ni he cumplido con el diseño de vida que soñaste para mi cuando me formaste con tus manos y soplaste aliento de vida en mí.

Reconozco Señor que el origen de mis pecados está en haberte dado la espalda, en haberme distraído de lo realmente importante, en haber cambiado mi primogenitura por un plato de lentejas, dándole valor a lo pasajero y efímero y descuidando lo que perdura y trasciende a la eternidad, no quiero seguir viviendo una vida distraída Señor quiero establecer como norma de vida el buscar primeramente tu reino y aprender a deleitarme en ti, sabiendo que las añadiduras llegarán en tu tiempo y a tu manera.

No quiero seguir el consejo de este mundo que pretende que viva solo para mi propio deleite, sé que no hay bendición en tal comportamiento, pues ya es mucho el tiempo que he sembrado para mi propia carne y para mi propio placer y solo he cosechado soledad, ansiedad y un vacío que no se llena con nada, que siempre me pide más hasta dejarme exhausto y sin fuerzas de continuar, tu palabra dice que el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

Quiero darte gracias por tu amor paciente y persistente mi amado Señor, gracias porque aun sabiendo como soy, conociendo mis batallas y mis luchas, no has desistido de mi, por el contrario tus brazos de misericordia siempre han estado abiertos para mi, nunca me has dejado, me dejaste tu Palabra que no ha cambiado nunca, ni se han borrado ninguna de sus promesas como un recordatorio fiel que aunque yo cambie de parecer, que aunque yo muchas veces me desanimo y desisto, tu Palabra y lo que dijiste que harías conmigo no ha cambiado en lo absoluto, eso es ser un Dios fiel, un Dios en el que puedo depositar toda mi confianza y toda mi dependencia, en el que puedo abandonarme por completo y depositar todas mis esperanzas y mis expectativas plenamente confiado y seguro de que nunca me vas a fallar o me vas a dejar abandonado.

Si eres consciente que hay áreas en tu vida en las que no estás dando en el blanco, en las que estás fallándole a tu padre celestial te invito a que puedas con total confianza y sinceridad exponerlas a Él en estos momentos, no caigas en el juego del diablo de esconder tus faltas, recuerda lo que dice la Palabra del Señor: Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón, en este día Dios te está brindando la oportunidad de tirar definitivamente al piso la carga que hay sobre tus hombros y caminar liviano para que llegues más rápido y más lejos en tu propósito, nada puede traer más paz a tu corazón que ponerte a cuentas con Dios y saber que no tienes nada que esconderle a Él, su palabra lo dice de esta manera en Hechos 3:19 Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor. 

Mi amado Señor, Tú estás a la puerta llamando y yo reconozco que muchas veces te he ignorado, no he correspondido al llamado de tu gracia y a tu consejo, pero hoy decido abrir la puerta de mi corazón y te suplico que entres, quiero que me muestres con claridad que está bien y que no lo está, que de lo que hay en mi te agrada y que no, de ti, por ti y para ti soy, por tanto es tu opinión, tu consejo y tu dirección la que realmente importa, cierro mis oídos a las críticas, a los comentarios necios y a las opiniones que provienen de un espíritu incorrecto, para prestar atención a tu palabra y a tu dirección, anhelo profundizar más en tu instrucción, pues sé que en las escrituras encuentro la ruta que me llevará a cumplir tus planes, pero también a reconocer en que estoy mal, tú has prometido en tu palabra que si respondo y presto atención a tus reprensiones, tú nos abrirás tu corazón y nos darás a conocer tus pensamientos, por eso es mi necesidad obedecer aquello que en tu Palabra me has llamado a hacer.

Hoy en la autoridad que me da el ser llamado tu hijo reprendo de mi mente y de mi corazón toda voz interna que venga a acusarme, que quiera ponerme un grillete de culpa y estancarme, tu Palabra dice que aún si mi conciencia me hace sentir culpable tu eres mas grande que cualquier sentimiento mi amado Señor, por tanto no viviré por lo que siento, viviré por las promesas de redención que depositaste en tu palabra para que pudiese vivir a plenitud, confío plenamente en que la buena obra que comenzaste en mí, esa obra restauradora, ese proceso de sanidad en mi interior, lo seguirás perfeccionando hasta el fin.

No soy una obra terminada, se que mientras esté en este cuerpo tendré que enfrentar aflicciones, tentaciones y grandes desafíos, pero ahora por tu Palabra sé que no estoy solo, tu lo has dicho claramente en tu palabra: no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos, estoy plenamente confiado y seguro que por la obra de tu hijo Jesucristo en la cruz del calvario ya no debo caminar con vergüenza o con la mirada abajo, hoy camino con la frente en alto, gloriándome de mis debilidades, porque cuanto más descubro áreas en las que soy débil, más me aferro a tu gracia y te haces más fuerte en mi debilidad.

Guárdame de jugar con tu gracia, no permitas que me sumerja en el círculo vicioso de pecar y orar, muéstrame el diseño del verdadero arrepentimiento, ese que no solo reconoce la falta, sino que también determina apartarse por completo de ella, que quema las naves y no vuelve atrás, ese es el arrepentimiento genuino que quiero reflejarte a ti, me gozo plenamente en saber que junto con la tentación me muestras siempre la salida y esa salida eres tú, tu consejo y tu dirección, eso es lo que nunca quiero perder de vista en mi diario vivir.

Descanso por completo en el perdón y en la gracia restauradora que me das, reprendo todo pensamiento, sentimiento y acción que intente alejarme de ti, acepto el consejo que dejaste en las Sagradas Escrituras, cuando dijiste: Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes. Sé que el primer paso me corresponde a mí, tú no eres un Dios lejano, tú estás cerca de aquellos que tienen un corazón quebrantado y humilde, por tanto, si hay algo en mi corazón, si hay orgullo o vanagloria que impida que me pueda acercar a ti por favor expúlsalo por completo de mi vida, que yo pueda tomarte de la mano y caminar seguro que, si vas conmigo, podré tropezar, pero jamás me dejarás caer, lo creo y lo vivo así por la fe, en el nombre de tu hijo amado Jesús, Amén.

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