ORACIÓN: NO CORRAS!! DISFRUTA EL CAMINO, DIOS TIENE GRANDES COSAS PARA TI!

Padre amado, tu grandeza definitivamente no tiene límites, como dice el salmista si anunciáramos y habláramos de las increíbles obras que ha hecho nunca acabaríamos, reconocemos que tu plan para nosotros siempre ha sido el deleite, que desde que pusiste a adán y a eva en el jardín del deleite soñaste con ver a tus hijos encontrando placer en todo lo que ha creado, pero sobre todo encontrando placer en conocerte y agradarte a ti.

Pero también reconozco que el pecado me hizo desviar y sin darme cuenta termine corriendo una carrera que hoy entiendo es innecesaria, una carrera que me agotó, una carrera que me hizo correr tras espejismos que realmente no existían y terminé a medio camino, sin fuerzas y con ganas de darme por vencido, pero allí me encontraste y con tu amor, tu perfecto amor me devolviste a la senda verdadera, a los pastor verdes en los que me llevas a descansar junto a aguas de reposo.

Hoy te pido perdón porque en esa carrera que emprendí termine llevándome por delante a mi familia, quizá por el exceso de trabajo no le dedique tiempo a mis padres o a mi cónyuge, quizá desistí de pasar tiempo con mis hijos poniendo como excusa el cansancio y el estrés, abrí puertas para que el adversario sembrara semillas de soledad, poco a poco me termine enfocando tanto en mis asuntos señor, que me olvide de los demás, permití que el enojo y la frustración me llevaran a decirles palabras hirientes y a alejarlos de mi por causa de mi mala actitud, pero lo peor fue que por causa de mi ajetreada agenda termine por desplazar mi tiempo contigo, reconozco que dejé de orar, ya no abría la biblia ni escudriñaba tus palabras, usé la bendición que me diste de mi trabajo o mi profesión como una excusa para alejarme del Dios de las bendiciones.

Reconozco mi señor que me dejé deslumbrar por mis propios intereses y quise hacer las cosas a mi antojo, hoy reconozco que de la carrera solo me ha quedado el cansancio y la soledad, me siento cansado y afligido, agotado y vacío, puedo hacer mías las palabras de David en el salmo 31 cuando dijo Ten piedad de mí, oh SEÑOR, porque estoy en angustia; se consumen de sufrir mis ojos, mi alma y mis entrañas. Pues mi vida se gasta en tristeza, y mis años en suspiros; mis fuerzas se agotan a causa de mi iniquidad, y se ha consumido mi cuerpo.

Hoy con un corazón humillado entiendo que de nada sirve afanarme porque como tu hijo Jesús lo dijo porque se afanan por la comida y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.

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