Se que el precio de la cruz alcanzo a cubrir mi ansiedad y mi depresión, por eso no pagaré por algo que ya pagaste a tan alto precio, reconozco que tu sacrificio es mas que suficiente para que yo hoy pueda disfrutar de esa paz que sobrepasa todo entendimiento y de ese gozo que no depende de las circunstancias, celebro anticipadamente mi victoria sobre la ansiedad y la depresión y te pido que me ayudes no solo a salir invicto de este valle, sino que me ayudes a ser de ejemplo para tantas personas que lo necesitan y que en este momento también transitan por este duro flagelo del enemigo.

Ahora entiendo cuando tu palabra nos dice: Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón desalentado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará. Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos, se que la mejor manera de salir de mi dolor es ayudando a otros a salir del suyo, la mejor manera de encontrar la salida a mi desanimo es animando a los demás, pues mientras les recuerdo que Dios está de su lado entonces mi corazón recobrará la esperanza. Hoy recibo nuevas fuerzas de tu mano amado Señor, lo creo y lo recibo en el nombre de Jesús.

Amén.