Eliseo nos dejó una gran lección, porque nos mostró que la amabilidad es más poderosa que la fuerza y que la misericordia puede convertirse en la mejor aliada para enfrentar las malas intenciones de las personas.

No hay necesidad de temer al enemigo, si tu estás con nosotros. Nuestra lucha no es contra las personas, sino contra las tinieblas que las habitan.  

Mientras el siervo de Eliseo adquiría la capacidad para ver las bendiciones de las cuales los rodeaste y se sentía confiado bajo tu cuidado, los sirios perdían la visión y eran llevados cautivos por sus oponentes.

Sin embargo, para ambas partes el resultado terminó siendo beneficioso, pues cuando triunfa la amabilidad por encima de las discrepancias, entonces se establece tu modelo de vida.

En esta vida terrenal, siempre habrá quienes tengan diferencias con nosotros, pero si tratamos con amabilidad a nuestro oponente, estaremos desarmando sus argumentos y poniendo sobre la mesa los argumentos tuyos Señor.

Cuando usamos la amabilidad para enfrentar a nuestro oponente, estamos sumando personas a tu reino y demostrando que nuestra tranquilidad no proviene de que estemos libres de luchas, ni de nuestra habilidad para enfrentarlas, sino de tu poderosa intervención a favor de todos nosotros, pues tu deseo es que todos podamos cambiar y ser salvos.

Te adoramos y te bendecimos Señor, entendemos que no es correcto buscar la venganza, sino procurar vencer con el bien el mal, tal como lo aprendimos de Cristo.

Nos entregamos confiados en tus manos, descansamos seguros bajo tu cuidado.  Te rogamos que nuestro corazón sea una fuente de amabilidad que permita a otros verte a través de ella.

Tu eres nuestro castillo fortificado y nadie en absoluto puede arrebatarnos de tu mano.

Gracias Señor y Dios todopoderoso.

En Cristo Jesús.

Amén y amén.

Leave a comment