El Espíritu Santo cumplirá en nosotros su tarea renovadora y será la luz que alumbra nuestro entendimiento para poder conocerte a profundidad.

Sus frutos se verán en medio de nosotros crecer y seremos testigos fieles de tu amor.

Sólo unidos a tí, los imposibles serán hechos realidad a diario y la comunión contigo quebrará toda intención del mal por destruirnos.

Porque seremos uno, un cuerpo unido a Cristo que es la cabeza, quien nos conduce por el buen camino, nos cuida, nos protege, nos nutre y nos da vida en abundancia.

Te rogamos Señor porque todo lo pensaste para cada uno de nosotros se haga realidad y nosotros estemos dispuestos a ser parte de esa preciosa experiencia.

Queremos que nuestro dolor sea disipado, que la tierra sea testiga fiel de la manifestación de tus hijos y pueda tu creación celebrar que tu reino sea establecido en nuestros corazones.

Todo lo podemos lograr si tan sólo nos mantenemos confiando en tí y unidos a ti, en un mismo pensamiento, propósito y acción.

Te alabamos y te bendecimos por haber creado a nuestro favor, un plan de rescate, de restauración y de plenitud.

Gracias porque es en medio de nuestras más grandes debilidades y sufrimiento, donde te podemos ver con claridad.

Abandonamos toda conducta egoísta y nos acogemos a la gran verdad, somos todos iguales y todos precisamos de ayuda mancomunada para alcanzar nuestra realización como personas y como creyentes.

Te suplicamos por aquellos que no te conocen para que no se rindan en su lucha, en tanto nosotros podemos llegar hasta ellos para llevarles la esperanza de tu mensaje.

Te amamos Señor, aumenta nuestra confianza en tí, acrecienta nuestro amor por tí, ayúdanos a amar a los demás como a nosotros mismos y  a ser considerados y amables.

Todos hemos experimentado el sufrimiento y el dolor y depende de todos nosotros el poder detenerlo.

 

En el nombre de Jesús.

 

Amén y amén.

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