Gracias Padre bueno por darme el maravilloso tesoro de tu palabra en donde puedo encontrar promesas que me llenan de paz y calma, tu palabra es ese lugar en donde encuentro alivio, allí puedo estar seguro que si clamo a ti, tú me respondes y en tu presencia me muestras las grandes y maravillosas bendiciones que tienes para mi vida, con tu palabra puedo descansar seguro y todos mis temores se desvanecen al saber que tú tienes pensamientos de bien y no de mal para mi vida, es allí donde me convenzo de que mi vida en ti está asegurada y protegida y que tienes para mí un futuro lleno de bendición y esperanza. 

 

Me levanto en fe y lleno del poder que tú me has dado y decido de ahora en adelante reemplazar mis pensamientos de negatividad, por cada una de tus promesas, cuando el enemigo venga a decirme que estoy destruido yo declararé que contigo yo soy más que vencedor, cuando venga a mí el desánimo yo declararé que tú das fuerzas al cansado, cuando venga a mí la soledad yo declararé que tu presencia va conmigo y jamás me has soltado de tu mano, cuando venga a mí la debilidad yo declararé que tú eres mi fortaleza. 

 

La oración será mi fortaleza y mi intimidad contigo será mi arma más poderosa para vencer, porque he entendido que mientras yo disfruto de tu presencia, tú estás obrando a mi favor, tú Señor eres mi paz y mi calma, mi refugio y mi ayuda, no necesito nada más que tu presencia en mi vida. Recibo tu promesa de paz tal como dijiste: “Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo” Juan 14:27

Gracias amado Dios por esa maravillosa paz que sobrepasa todo entendimiento, esa paz que me hace estar tranquilo aun en la más fuerte tempestad, en ti permaneceré siempre confiado, pues solo tú eres mi refugio seguro, en el nombre de Jesús.

Amén y amén.

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