Amado padre celestial, tu eres Dios fuerte, padre eterno, poderoso en batalla y príncipe de paz, a ti corre el justo en aflicción y encuentra reposo bajo la sombra de tus alas, siempre que he atravesado por valles de aflicción tu mano me ha sostenido y me has guiado a encontrar la salida en tu reposo, hoy vengo delante de tu trono a pedir tu dirección, tu consejo y tu entrenamiento, reconozco que la vida es similar a un ring de boxeo en el que constantemente batallo con todo aquello que busca desviarme del enorme propósito que tienes para conmigo.

Por eso Señor te pido en este día que hables a mi golpeado corazón, que me enseñes a afrontar a mi adversario desde el poder de tu fuerza, que renueves mi interior y me capacites para no ceder al desánimo, ni aceptar una vida de derrota, tu ya conquistaste para mi la victoria eterna, pero me permites enfrentar distintos desafíos para que pueda reconocer que apartado de ti, nada puedo hacer, nada soy y nada tengo, que si tu presencia va conmigo yo tengo éxito en cualquier batalla, que si tu eres quien me dice levántate y hazle frente , yo solo tengo que obedecer y tu pelearas por mí.

Hoy te pido precioso Dios que me hagas un vencedor, cambia mi mentalidad de derrota, quita de mi todo miedo, hazme recordar todos los días de mi vida que tu no me has dotado con espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio, que yo fui creado y diseñado para batallar contra potestades y huestes espirituales, no

desde mis fuerzas humanas sino desde el poder del espíritu santo que habita en mí, echo fuera de mi vida toda tendencia pensar negativamente, a comenzar mi día pensando en lo peor y hablando lo peor, lleno mi mente y mi corazón de tus palabras y cuando enfrente mis gigantes no prestaré atención a sus palabras sino que escucharé y recordaré atentamente lo que tu me has hablado en tu preciosa palabra.

Renuncio Señor a la culpa y a quedarme postrado en el piso después de la caída, decido reconocer delante de ti mis debilidades para que te hagas fuerte en ellas, se que solo no llegaré a ningún lado pero contigo todo lo puedo pues tu eres quien me fortalece, a partir de hoy caminaré confiado y no importa cual sea el gigante que me toque enfrentar, no importa si es la mentira, la derrota o la ansiedad, no pasa nada si es la envidia, la lujuria o la depresión, aún si fuera la comparación, la frustración o el rechazo, en todo y contra todo yo ya tengo asegurada mi victoria porque tu ya venciste en la cruz del calvario, por eso no tengo miedo, por eso camino firme y confiado en aquello que tu dijiste en tu palabra: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Consagro ante ti mis victorias y reconozco que todo lo recibido hasta el día de hoy proviene de tu mano, te pido que me enseñes a afinar mis oídos a tu voz, para que aún en medio de las dificultades y los desiertos, aún cuando no se vea el futuro con claridad el sonido de tu voz siempre me sustente y me guie, gracias por conquistar para mi un futuro y una esperanza, gracias por descender a la tierra en forma de hombre y enseñarme que mi humanidad no es excusa para no glorificar al Padre y que sostenido en el poder del espíritu santo y en obediencia a tus instrucciones no hay tentación, enemigo o prueba que no pueda ser sorteada.

Hoy te agradezco porque se que has escuchado mi oración y en ti me declaro mas que vencedor.

Amén.

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