Tu eres quien nos llena, quien nos completa y complementa.  Nosotros somos apenas instrumentos en tu mano, dispuestos a cumplir la tarea para la cual hemos sido creados.

 

Es por tu incansable trabajo en nuestras vidas, que podemos ser modelados conforme a la semejanza de Jesucristo, de modo que tengamos la sabiduría que se requiere para pensar, entender, hablar y actuar, conforme a la mente de nuestro Salvador.

 

Tu nos das entendimiento, para conducirnos por el camino que nos lleva a la vida eterna pero también para ayudar a otros a hallar ese mismo camino.

 

Tu nos guías, tu llenas nuestra boca con las palabras necesarias y precisas para convertirnos en efectivos embajadores del reino de los cielos y en guerreros poderosos del ejército de Dios.

 

Tu pones en nuestro corazón el amor y el respeto debido para que podamos honrar a nuestro Padre celestial de modo que podamos ser motivo de honra y alabanza para su santo nombre.

 

Tu nos rodeas con un poderoso escudo para que el mal no pueda alcanzarnos, ni sus estrategias logren destruirnos.

 

Fuimos elegidos para ser parte del pueblo de Dios, fuimos hechos sus hijos y eso nos relaciona directamente contigo, que eres nuestra cobertura divina.

 

Fuimos llamados al servicio tuyo, reclutados como soldados que transmiten esperanza y rescatan a los que están caídos en medio del dolor, el sufrimiento, la enfermedad, la tristeza y la perdición.

 

Tu eres quien muestra con poderosas señales, las manifestaciones del amor de Dios y del cuidado por todos y cada uno de nosotros.

 

Pero también eres quien nos cobija con ternura y nos recuerda que tenemos Padre y su bondad es infinita.

 

Te amamos profundamente Espíritu Santo.

 

Estamos listos y dispuestos a ser misioneros que llevan este precioso mensaje de salvación a todos los perdidos.

 

En Cristo Jesús,   

Amén.

Leave a comment