Señor del cielo, te alabamos por tu grandeza, por tu amor y la gran misericordia con la que nos acogiste en tu reino y nos hiciste tus hijos.

 

Confiamos en tí y en la fidelidad con que cumples todas tus promesas, por eso, ponemos en tus manos nuestras vidas, seguros de que tu respuesta a nuestra necesidad viene en camino.

 

Todo a tu lado es nuevo Señor y aunque tú has estado demostrándonos tu amor continuamente desde que fuimos engendrados; recién empezamos a hacernos conscientes de todas las bendiciones de las cuales vivimos rodeados.

 

Deseamos permanecer vinculados a tí, porque sabemos que el principio de toda productividad, es mantenernos unidos a la fuente que eres tú.

 

Tu palabra dice en Santiago capítulo 1 verso 17, que: Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento.

 

Eres absolutamente generoso con nosotros y nos has dado todo por puro amor, porque eres un buen Padre que se compadece de sus hijos y trabaja en bien de cada uno de nosotros.

 

Nos has llenado de regalos maravillosos que inician en la salvación que nos da la oportunidad de vivir toda una eternidad a tu lado.

 

Por eso Papá, teniendo en claro que no cambias de parecer, que eres un buen Padre y que te preocupas hasta por llevar la cuenta de nuestros cabellos, entregamos confiados en tus manos, todas nuestras necesidades.

 

El mundo ha dado un giro considerable en la economía y muchas personas han quedado sin trabajo o sus empresas que eran el medio de su sostenimiento sufrieron pérdidas irreparables.

 

Pero nosotros estamos seguros de que tu nos entregarás tu provisión y sin importar si estamos en medio de la aridez misma de un desierto, no faltará el pan a nuestra mesa, ni el vestido o el calzado se deteriorará, porque tu eres quien nos sustenta, como sustentaste tu pueblo camino a la tierra prometida.

 

Nosotros vemos su ejemplo y te rogamos que nuestro corazón jamás desfallezca, ni demos lugar a la duda o la murmuración en tu contra, porque no queremos perder tiempo considerable de nuestras vidas, sino caminar en línea recta, rumbo a la tierra de bendición que tú nos prometiste.

 

Queremos permanecer en tí, es decir, centrados en tus pensamientos y principios que son infalibles, pues son ellos los que gobiernan todo lo que nos rodea.

 

En el evangelio de Juan, capítulo 15 versos 4 y 5 nos dijiste: Permanezcan en mí y yo permaneceré en ustedes. Ninguna rama puede dar fruto si está sola, sino que tiene que estar unida a la vid. Igual sucede con ustedes, no pueden dar fruto si no se quedan en mí.

»Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí, y yo en él, producirá mucho fruto, pues separados de mí, ustedes no pueden hacer nada.  Hemos entendido que no tiene sentido intentar solos, una tarea que tiene el éxito garantizado si la realizamos contigo.

Tu nos amas sobremanera y nos darás todo lo que haga falta para tener una economía próspera, cuando nosotros nos ceñimos a tus lineamientos y permanecemos confiados en tu dirección.

Nos dejaste principios importantes que al cumplirlos,  activarán toda clase de bendiciones sobre nosotros, pues la fe no se trata sólo de confesar que confiamos en tí, sino también de actuar conforme a ello.

Tu deseo es que te amemos sobre todas las cosas y eso se demuestra amando a los otros y realizando obras que demuestren nuestro interés por su bienestar.

Cuando extendemos nuestra mano para ayudar al anciano que no tiene sustento, al pobre que pasa necesidad, a la persona que perdió su hogar y duerme en la calle, estamos devolviendo apenas una pequeña parte de todo lo que tú nos has entregado.

Pero tú, que lo ves todo y no dejas absolutamente nada sin recompensa, traes sobre nosotros bendición sobreabundante, para que sigamos cumpliendo tu tarea de llegar a otros a demostrarles tu amor y tu existencia, no sólo con palabras, sino con actos.

¡Cómo podríamos esperar que tú te compadezcas de nosotros, sin compadecernos nosotros de los demás!

Tú no eres deudor de nadie por eso recompensas hasta el gesto más pequeño, hecho de todo corazón, que es entregado como ofrenda grata delante de tí Señor.

Por eso no hemos de preocuparnos por qué hemos de vestir o qué habremos de comer, porque si tu alimentas las aves que tienen una corta y frágil vida, cuánto más harás por nosotros que somos la única creación hecha conforme a tu semejanza.

Nos creaste para que fuéramos una prolongación misma de tu naturaleza, de tu amor, de tu poder y de tu gracia y debemos sentirnos felices de haber sido llamados a cumplir ese propósito.

En la medida en que ayudemos a otros, estaremos liberando los recursos que necesitamos para vivir sin necesidades, porque entonces seremos el instrumento a través del cual, quienes no te conocen podrán hacerlo.

Cuando buscamos hacer tu voluntad, somos fortalecidos y llenos de esperanza, por lo tanto, las adversidades no nos derrotan, porque tú eres la fuerza que nos sostiene y descansamos en la certeza de que tu amor saldrá en nuestro rescate,

Pero tampoco la abundancia nos gobierna, porque entendemos que todo proviene de ti y toda riqueza en esta tierra es pasajera e incierta, y es puesta en nuestra mano para que fluya bendiciendo a otros y no para acumularla, porque tú nos das todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

Nuestra vida está correctamente fundamentada en la Roca inconmovible de los siglos que es Cristo y nuestro corazón está puesto en el reino de los cielos y no en esta vida pasajera.

Agradecemos todo lo recibido, incluso las dificultades, porque a través de ellas nuestro carácter es formado y aprendemos a dar valor a todo lo que nos entregas Señor.

Cada día al despertar, te elegimos porque sabemos de tu lado están las sonrisas auténticas, la alegría permanente y la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Al elegirte, Señor, se cumple en nosotros la bendición prometida en el libro de Deuteronomio, capítulo 28 versos 1 al 6 que anuncia:

Si obedeces completamente la voz del Señor tu Dios al seguir fielmente todos sus mandamientos que te mando hoy, entonces el Señor tu Dios te hará la nación más importante de todas. Gozarás de todas estas bendiciones si obedeces la voz del Señor tu Dios:

»Serás bendito en la ciudad y serás bendito en el campo. »Te bendecirá con muchos hijos, y bendecirá tus campos con buenas cosechas. Las crías de tus animales serán benditas     y tus terneros y corderos serán benditos.

»Tu canasta y tu tazón de amasar    serán benditos. »Serás bendito en todo tiempo     y en toda actividad

El Señor te permitirá derrotar a todos tus enemigos cuando te ataquen. Ellos irán contra ti en una dirección, pero huirán de ti en siete direcciones diferentes.

»El Señor te bendecirá con graneros llenos y bendecirá todo lo que hagas. Te bendecirá en la tierra que el Señor tu Dios te da. Si obedeces los mandamientos del Señor tu Dios y si vives como él quiere que vivas, el Señor te convertirá en su pueblo santo, como te lo prometió. Entonces todas las naciones de la tierra verán que tú eres el pueblo del Señor y que él es tu protector, y te tendrán miedo.

»El Señor te hará extremadamente próspero y te dará muchos hijos, tus animales tendrán muchas crías y tú tendrás muchas cosechas en la tierra que el Señor les prometió a tus antepasados que te daría.  

El Señor te abrirá sus riquezas y el cielo para enviarle lluvia a tu tierra en el momento preciso, y bendecirá todo lo que hagas. Tendrás dinero para prestarles a muchas naciones pero tú no pedirás prestado.  El Señor te hará ir a la cabeza, no al final; siempre estarás en la cima y no en el fondo.

Y nosotros somos linaje escogido por tí, para heredar con Cristo todas las promesas y riquezas que destinaste para nosotros Señor.

Tenemos claro que las riquezas que son puestas en esta tierra no podrán ser sacadas de este lugar, porque fueron creadas para bendecir sólo esta existencia, por eso nos enfocamos en la vida que vendrá cuando abandonemos este cuerpo mortal.

Tu decidiste bendecir nuestra vida desde toda forma posible, pero esa bendición no está dispuesta para retenerla, sino para convertirla en el medio a través del cual, tu amor llegue a la mayor cantidad de personas posibles.

Nos sostenemos en la promesa que nos dejaste en la primera carta a los Corintios capítulo 2 versos 9 y 10 que dicen: «Ningún ojo ha visto,  ningún oído ha escuchado y nadie ha imaginado lo que Dios tiene preparado para aquellos que lo aman»

Pero Dios nos ha mostrado eso por medio del Espíritu porque el Espíritu lo sabe todo, incluso los secretos más profundos de Dios.

Toda prosperidad que podamos anhelar ya estaba incluida dentro de tus planes para bendecirnos, por lo tanto, dejamos de lado toda ansiedad y nos mantenemos confiados en ti.

Nos ocupamos en fortalecer nuestra relación contigo, porque de tí proviene todo lo bueno, agradable y perfecto.  En fortalecer nuestra relación con nuestro prójimo, porque es lo que esperas de nosotros, la demostración clara de nuestro amor.  

Y también nos ocupamos en fortalecer nuestra relación con nuestros padres, porque es nuestra manera de demostrar nuestra gratitud y lealtad para con quienes fueron el instrumento que nos trajo a la vida y nos entregaron parte de sí mismos para que pudiésemos estar aquí.

Gracias Padre porque la economía próspera con la que soñamos, ya la tenías lista para entregarla en nuestra mano, por causa de tu incomparable gracia y amor.

En Cristo Jesús, el origen de nuestra bendición.

Amén.

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