La próxima ocasión que todo no salga conforme a lo esperado, o nos veamos enfrentados a etapas críticas en nuestra vida, debemos ser conscientes de la oportunidad que se tiende ante nuestros ojos: Podemos descubrir virtudes tuyas que hasta el momento, posiblemente sólo habíamos oído mencionar.

 

Queremos vivir nuestras propias experiencias, queremos tener una historia que contar.

 

Queremos tener las arrugas y las cicatrices de quienes han vivido y queremos la experiencia de quienes han sido puestos en la pista de entrenamiento, porque es la única manera en que estaremos garantizando convertirnos en personas fuertes.

 

Quienes tienen miedo a vivir, Señor, se quedan siendo personas frágiles que requieren de la asistencia de otras para todo propósito.

 

Pero nosotros nos alegramos en haber sido escogidos para convertirnos en combatientes de la vida, soldados del ejército de Dios, entrenados, preparados y listos, para enfrentar el reto de la vida y el propósito de ser herramienta útil en tu mano.

 

En Jesucristo, nuestro Rey.

 

Amén.

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