Reconocemos en tí a nuestro sanador, quien tiene el oído atento a nuestra súplica y su mano extendida para socorrer a todos los que te obedecemos de corazón.

¡Gracias por que nos dimos cuenta de que tú eres el único Dios! Sólo tú sanas las heridas; ¡sólo tú das la vida, y sólo tú puedes quitarla! 

No hay diagnóstico médico que prevalezca por encima de tus promesas, no hay enfermedad que resista a tu poder, no hay dolencia que supere la influencia de tus heridas Jesús.

Sólo tú eres digno de ser alabado y exaltado, porque tu eres quien puede renovar nuestras fuerzas, regenerar nuestro cuerpo y transformar nuestra mente, de manera que seamos personas enteramente preparadas para ser el reflejo tuyo.

Tú prometiste devolver la salud y curar las heridas de todos los que hemos sido menospreciados y señalados, pues al hacernos hijos del Reino de los cielos, toda palabra de burla, de crítica malintencionada, de juicio y de amenaza sobre nuestra vida perdió toda influencia.

Tu prometiste que cuando  nos enfermemos, tú nos darás fuerzas y nos devolverás la salud, porque tu eres compasivo. 

Sea que hayamos perdido la salud física o nuestra alma esté afectada por la culpa y la falta de perdón, de igual modo, tu tienes el poder para restaurarlo todo y convertir nuestra triste historia en un mensaje de aliento para otros en la misma condición.

Sabemos que la oración de fe que elevamos delante tuyo, sanará al enfermo y tú, Señor, lo levantarás. Y, si ha pecado, su pecado le perdonarás.

Porque tu obra es completa, por lo tanto nos unimos a la oración intercesora de modo que seamos todos sanados pues entendemos que, la oración del justo es poderosa y eficaz.

Gracias precioso Jesús, gracias por haber sufrido con tal de entregarnos paz y sanidad en todo aspecto.

Gracias por tu incomparable amor y santidad que nos hace sentir avergonzados de nuestro pecado, pero que también nos permite sentirnos amados y ser restaurados por la acción de tu poder y gracia.

Te adoramos y te bendecimos porque tuyo es el reino, la gloria, el poder y el imperio, por los siglos de los siglos,

Amén.

Leave a comment