En este día recibo de tu paz esa que me dejaste por medio de tu hijo Jesús, esa que no es como la que el mundo da, sino una paz superior, reconozco que tú eres mi paz, y eres suficiente para desarraigar de mi vida toda angustia, temor, ansiedad y preocupación, pues a tu lado sé que aun en medio de la más fuerte tormento tu amor siempre me mantendrá a salvo.

Lléname más y más Señor de esa paz perfecta que sobrepasa todo entendimiento, guarda Señor mi mente y mi corazón, permíteme señor en todo tiempo llenar mi mente con pensamientos de edificación para mi vida, que cada una de las promesas que me has regalado por medio de tu palabra me sostengan, porque tú has prometido guardar en completa paz aquel cuyo pensamiento en ti persevera, por lo tanto tu palabra siempre será mi espada y mi escudo con la cual ganaré la batalla de mi mente, decido siempre llenarme de tu verdad para que mis pensamientos siempre estén saturados de todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable, de esta manera mi confianza se fortalezca más y más en ti mi Señor.

Gracias Señor porque la Paz que necesito ya la tengo y habita en mi vida, y esa paz eres tú, por eso te pido que cada día me llenes más y más de tu presencia, para que pueda también guiar a otros a encontrar esta perfecta paz en ti, hoy descanso confiadamente después de haber hablado contigo, mi alma, mi espíritu y mi cuerpo se sienten libres y llenos de tranquilidad, siento que mis cargas y mis preocupaciones se fueron de mí, y que todo lo que soy se ha llenado de poder, ánimo y serenidad.

Gracias mi amado padre celestial porque en ti lo tengo todo.

En el nombre de Jesús.

Amén y amén.

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