Padre celestial el que espera en ti jamás será defraudado y hoy hago mías las palabras del salmista cuando dijo: “yo soy como un olivo verde que florece en la casa de Dios; yo confío en el gran amor de Dios eternamente y para siempre”; Estar unido a ti le da sentido a mi vida, puedo florecer en medio del más seco desierto si tú eres la fuente que me sustenta y no hay otro lugar que me otorgue más seguridad que tu presencia y es justo allí donde quiero permanecer, no quiero ser tan solo un visitante ocasional, quiero habitar bajo tu abrigo y morar bajo tu sombra, porque tú eres mi roca fuerte y mi más alto escondite.

Tú me has invitado a aprender a descansar en ti mientras hacer realidad los anhelos de mi corazón y aunque pareciera ser tarea fácil, sé que muchas veces he intentado hacer las cosas a mi manera y en mis propias fuerzas, por esto si hay un anhelo ferviente en mi corazón es el de querer conocerte cada día más en el secreto y profundizar más en mi conocimiento de quién eres y de lo que te agrada, con la plena confianza de que en tu tiempo perfecto concederás todos los suspiros de mi corazón conforme al enorme propósito que tienes para conmigo y no me permitirás decidir guiado por mis impulsos o por mis propios caprichos, te rindo mis anhelos Señor y te pido que no se haga mi propia voluntad, sino la tuya, someto las decisiones que debo tomar y las ecualizo para que vayan en sintonía con tus planes para mí, si hay algo en mí, algún plan, algún sueño que no concuerde contigo te pido que lo descartes, aún cuando me haya causado ilusión quiero recordar todos los días de mi vida, que siempre que me pides que te entregue algo es porque tienes en mente algo mejor para mí.

Declaro que a partir de este momento encomendaré cada plan, cada sueño y cada paso que deba dar a tu aprobación, tú eres el Dios ganador y contar con tu “sí” vale más que el apoyo del mundo entero, me fiaré de ti con todo mi corazón y no me apoyaré en mi propia prudencia, porque tú eres Señor quien me enseña lo que es de provecho para mí y me encaminas por el camino que me lleva a cumplir tu propósito, enséñame por favor a hacer tu voluntad, por más difícil que parezca, que siempre yo tenga como mi más alta prioridad honrarte obedeciendo tus instrucciones con buena gana y corazón humilde.

Gracias Señor por llegar a mi vida a mostrarme un nuevo y mejor camino, te abro las puertas no solo de mi corazón, sino también de mis planes, para que hagas conmigo conforme a tu buen plan, en el nombre de Jesús.

Amén.