Señor y Dios nuestro, estamos profundamente agradecidos porque tú has sido un Padre sin igual que se preocupa por la vida de cada uno de nosotros.

Gracias porque fuiste tú quien tomó la iniciativa de salir en nuestra búsqueda cuando estábamos perdidos y no desististe hasta conseguirlo.

Descansamos en tus promesas, sabiendo que cada uno de quienes hacen parte de nuestra familia, será alcanzado por tu amor y de ser preciso será levantado en tus brazos y llevado hasta el lugar de tu habitación.

Gracias Padre bueno, porque nosotros somos como dracmas que aunque ante los ojos humanos representemos poco, en realidad, somos el tesoro por el cual tu decidiste invertirlo todo.

No queremos huir más, ni intentar lograrlo todo por nuestros medios porque somos conscientes que separados de ti, nada podemos hacer.

Ya sufrimos el dolor de tomar decisiones equivocadas, de vagar sin rumbo y de malgastar nuestros días en medio del pecado, por eso, queremos permanecer unidos a tí, en comunión, teniendo una relación estrecha en la que podamos gozarnos continuamente.

Gracias por haber celebrado con tus ángeles, el momento de nuestro arrepentimiento. 

 Muchos no han regresado a tí, porque piensan que estarás listo para señalar sus errores y para castigar sus faltas, pues no han entendido que tú estás aguardando su llegada con los brazos abiertos, con el vestido nuevo ya listo para cubrir su vergüenza y con el anillo que les devuelva la dignidad de ser llamados tus hijos.

Bendecimos en este día Señor la tarea incansable de tu Santo Espíritu de alumbrar nuestro entendimiento con la palabra de Dios, de modo que podamos ser traídos a vida y podamos pasar del reino de la oscuridad al brillante y poderoso reino de los cielos.

Te pedimos que guardes nuestro corazón para que permanezcamos firmes y nos des la fortaleza, la determinación y el amor que se requiere para mantenernos fieles y perseverantes hasta el fin.

Te adoramos Padre de toda bondad,

En Cristo Jesús,

Amén y amén.

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