Nuestra reacción normal es sentir miedo,  en especial cuando la tormenta es tan fuerte que se convierte en un tornado, pero en nuestras propias fuerzas nunca podremos enfrentarlas, las gastaremos en vano luchando,  solo debemos reconocer que necesitamos la ayuda de nuestro Creador, y confesar que sin su ayuda no somos nada, que si  Él no está  en medio del caos de nuestra vida perecemos, y  lo que  queremos  es que Él permanezca con nosotros y él viene y nos dice: 

(Salmo 91:14-16 NTV) El Señor dice: «Rescataré a los que me aman;   protegeré a los que confían en mi nombre. Cuando me llamen, yo les responderé;   estaré con ellos en medio de las dificultades.   Los rescataré y los honraré. Los recompensaré con una larga vida   y les daré mi salvación». 

Señor, a veces la vida transcurre tan rápido y llegan tantas tormentas a mi vida, y confieso que me siento confundido, por tantos problemas que me olvido de orar, y me dejo llenar de preocupación, pero hoy recapacito que cuando hay caos en mi vida, puedo acercarme con confianza, con un corazón arrepentido  y con toda humildad decirte: ¡Padre, dependo de ti, por favor no abandones, te necesito, sin ti no valgo nada, quiero que permanezcas conmigo!  

Señor te pido perdón porque en medio de las circunstancias de afán y preocupación solo he usado mis sentidos naturales y he experimentado mucho miedo, y pierdo la oportunidad de ver tu grandeza y de depositar mi fe en ti, y de vivir las promesas que nos has dado por medio de tu palabra de mantenernos a salvo y olvido de darte  las gracias por acompañarme y protegerme, por tu misericordia y fidelidad al  estar siempre presente.

Hoy Señor decido que ya no quiero cederle más el control de mi vida al temor y la desconfianza, decido tener fe, activar mi esperanza, despertar mi seguridad y poder decir con seguridad: (Lamentaciones 3:24 PDT) «El SEÑOR es todo lo que tengo y necesito»; por eso siempre tendré esperanza en él.

Amado Dios, perdóname porque he dicho que tengo fe en muchas ocasiones, cuando realmente mi corazón está lleno de angustia y de desesperación, pero desde hoy quiero confesar tus promesas, decirte que dejo a un lado mis temores, y que mis ojos estarán puestos en lo verdadero que es tu grandeza y tu majestad, ya no quiero vivir en un mundo de excusas donde me embarguen los pensamientos negativos y me deje llevar por las fuertes lluvias que vienen todos los dias a mi vida.

Pongo mi mirada en ti, porque así nunca perecerá mi fe, tendré paz en medio de la tormenta, y nunca me hundiré, porque tú mi Dios eres mi paz, y deposito toda mi confianza en ti, pues buscarte y conocerte es   la mejor decisión que he tomado.

Te agradezco señor por tu ayuda, por tu presencia siempre tan evidente en mi vida, por tu protección y te ruego  que continúes manteniéndome a salvo y declaró que dependo solo de ti, que necesito tu presencia, y que anhelo que tus promesas cobren vida en mi corazón para sentirme siempre seguro.

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