Amado Padre Celestial, que maravillosa y única promesa de amor nos has dejado, la promesa de tu misericordia nueva cada mañana, tu gloria y tu luz, que a pesar de nuestras faltas y pecados, limpia, brilla y hermosea nuestras vidas, cuando permitimos que entres y te conviertas en nuestra esencia.

Gracias por tu promesa de continuar perdonándonos, olvidándote de nuestro castigo, para darnos segundas, terceras, cuartas, quintas e infinidad de oportunidades; y más allá, que tu enojo no será por siempre, que tu fuego consumidor en un momento se extinguirá, para dar paso a tu derroche de tu amor y misericordia, teniendo compasión por todos nosotros, brindándonos así el perdón que tanto necesitamos.

Señor, hoy solo puedo reflexionar en… ¿Qué Dios hay como tú?, puedo decir libremente que ¡ninguno!, tú perdonas toda mi maldad, tienes paciencia conmigo y a pesar de la cantidad de errores que cometo a diario, olvidas mi pecado y no te enojas para siempre, y al contrario te deleitas en tu misericordia y vuelves y te compadeces de mí.

Gracias Padre, porque no te cansas de mí, porque me abrazas y me cubres con tu gracia nuevamente, porque pasas por alto todas mis faltas y prefieres más bien, mostrar tu amor por mí, no mantienes tu ira y tu enojo, y no solo eso, sino que decides borrar toda mi debilidad, mis flaquezas y mis equivocaciones, y arrojarlas a las profundidades del mar.

Señor, la mejor noticia es que tengo acceso a tu misericordia, gracias a tu amor inagotable, porque estoy seguro que puedo buscarte y encontrarte, llamarte y recibir la respuesta.

Ahora sé que debo amar tu misericordia, y amarla es mirar con compasión a mi familia, a mi esposo, a mis hijos, a mi prójimo, por eso me invitas a perdonar y tener misericordia con los otros, así como tú nos has perdonado.  

Ayúdame a amar la misericordia, y eso requiere que perdone a los que me han hecho mal, me enseñas que los fuertes y valientes, no pagan mal por mal, sino con el bien.

Hoy entiendo que amar la misericordia, es amarte a ti Señor, porque la misericordia es tu amor inagotable, y el amor es paciente, es bondadoso, el amor no es envidioso, ni jactancioso, ni orgulloso, no se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. 

El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Y ese eres tú.

Señor, en este día termino mi oración repitiendo tu palabra en Hebreos capítulo 4 verso 16 que dice: “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos”

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