Mi querido Señor, debo confesarte que en muchas ocasiones me he sentido en un silencio aterrador, y me confundo porque yo lo que quiero es que me hables, que me dirijas, que respondas a mis peticiones, y no que te quedes callado, pero hoy entiendo que todo eso que me perturba, que hace que pierda la calma y que me impacienta es lo mismo que me hacer reflexionar y cuestionar muchas cosas sobre ti, pues tu silencio es lo que me hace saber que no puedo hacerlo bajo mi voluntad sino esperar a las bendiciones y propósitos que tu tienes para mi vida.

Perdóname Padre porque muchas veces me he cuestionado acerca de  por qué guardas silencio si dices que me amas, y que cuidas de mi, que proveerás en todo conforme a tus riquezas y que me vas a dirigir, y  sin embargo hay circunstancias en las que no hablas pero me doy cuenta que muchas veces soy yo quien no escucho, quien me pierdo en los ruidos del mundo y lo único que anhelas es mi atención verdadera, pues tu eres el Dios Todopoderoso, Soberano del Mundo entero, y no puedes estar sujeto a que yo te busque sólo cuando te necesite, lo que quieres es una relación permanente conmigo, de confianza, de fe, y de respeto y de total dependencia de ti.

Señor hoy me enseñas que tu eres quien controla todas las cosas y no yo, y por eso obras de esa manera en mi vida, porque estás esperando a que yo sea sensible a tus mandamientos y así mismo sea capaz de confesar todas mis faltas, y por eso muchas veces no dices nada, porque no estoy preparado para escuchar tus requisitos y todo lo que tu quieres para que nada me aleje de tu voluntad y tu propósito.

Padre, tu siempre me has enseñado a confiar en ti, pues aún en medio del silencio sigues siendo Dios y no es que no me escuches, ni que no me darás lo que te pido, pues lo que buscas es  que yo tenga una relación cercana, íntima contigo, que esté basada en no solo palabras ni condiciones, sino porque tú eres Dios, y así haya silencio por un tiempo, yo debo confiar por sobre todas las cosas en que tú estás a mi lado.

Amado Señor, también sé que lo que quieres es que yo aprenda a escuchar y distinguir tu voz y no otras voces como dice en tu palabra: (Juan 10:27-28 RV60) Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,  y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Dios, aceptó que muchos quieren darme consejos, pero ninguno será como el tuyo, pues tu meta siempre será tener una relación genuina y amorosa, donde podamos confiar, que vayamos más allá de necesitarte por lo que recibimos de ti, de sólo pedirte mil cosas, tu quieres una relación basada en el perfecto amor, en una relación en Espiritu y Verdad, donde yo me pueda quedar callado y simplemente esperar a que me abraces sin tantas palabras.

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