Amado Padre Celestial, te alabamos, nos rendimos en adoración delante de ti, porque no hay quien pueda hacer por nosotros lo que has hecho tú.

Tenemos demasiado que agradecer y queremos tomarnos el tiempo y la dedicación necesarios para agradecerte por todo lo recibido de tu mano. 

Agradecer diariamente por la oportunidad de despertar con vida, por el sol que nos calienta y permite que todo a nuestro alrededor esté iluminado y las plantas nos entreguen los alimentos que precisamos para nutrirnos.

Gracias porque podemos ver las maravillas que has creado, porque nuestros ojos nos permiten analizar nuestro entorno y avisarnos de los peligros a los que podríamos estar expuestos.

Gracias por darnos una mente entendida, lúcida, capaz de aprender los procesos, de distinguir los errores de los aciertos y de tomar decisiones a nuestro favor.

Queremos expresar nuestra gratitud no solo con palabras, sino poniendo delante de tí y a tu entera disposición, todo lo que consideramos de valor para nosotros, tal como lo hizo la mujer del perfume de nardo.

Todo lo hemos recibido y al entregarlo, al compartirlo con nuestros hermanos, con los que lo necesitan, también estamos declarando nuestro amor, nuestra gratitud, nuestra confianza y nuestra dependencia de ti.

Posiblemente al demostrar nuestra gratitud no podamos dimensionar todo lo bueno que estemos desatando a nuestro favor, pero lo que es seguro, es que estaremos alegrando tu corazón.

Te adoramos y te exaltamos precioso Señor y Dios nuestro. En Jesucristo nuestro mayor tesoro y posesión.

Amén y amén.

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