Celebramos, oh buen Padre que nos hayas enseñado a construir, pero, mayormente el hecho de que podamos tener a Cristo, su mensaje y su ejemplo como patrón de vida a imitar.

Sabemos que todos y cada uno de nosotros, tendrá que presentarse algún día delante de ti para que su vida, sus palabras y sus acciones, sean juzgadas y debemos vivir con la consciencia de que así será.

Ayúdanos por tanto a desechar todo lo que pueda constituirse en impedimento para nuestra construcción.  

Danos sabiduría e inteligencia para entender que las pruebas, las luchas, las adversidades vendrán y dejarán al descubierto la clase de fundamento sobre el cual estamos construyendo.

Pero también vendrá el final de nuestras vidas, en donde veremos cuál fue el resultado de nuestra construcción y seremos recompensados por ella.

Somos constructores, por lo cual, deseamos construir puentes que nos unan, antes que muros que nos dividan, porque sin duda, será la manera en que nos relacionamos con los otros, uno de los principales parámetros a evaluar.

Un día podremos celebrar contigo y podremos ver en tus ojos la satisfacción de nuestro deber cumplido, así como sentimos a diario la satisfacción de hacer lo bueno y obedecer a tu voluntad.

Te adoramos y bendecimos tu nombre, ponemos delante de ti, cada cosa que pensamos, hablamos y hacemos, de modo que sean gratas delante de ti.

En Jesucristo, nuestro firme y único fundamento,

Amén y amén.

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