Querido Dios, hoy entiendo que solo existe una clave única y maravillosa, y es la que me enseñas por medio de estos grandiosos hombre, héroes de la fe, exitosos espiritualmente que nos dejan este valioso legado y es no enfocarme en lo malo, no mirar a la dificultad, no fijarme en lo que no puedo hacer, no volver mi mirada hacia el problema, ni mirar desde mi punto de vista humano, porque es corto y cegado sino concentrarme en ti, mirar desde el punto de vista Eterno, porque jamás tendrá límites, porque si me enfoco en el problema perderé el rumbo, me sentiré angustiado, me llenaré de temores, y yo mismo me deshabilito porque sé que no tendré las habilidades ni las fuerzas para hacerlo y eso me hará desfallecer desde antes de haber iniciado, pero si mantengo mis ojos puestos en ti mi Dios, en el invisible, en el Todopoderoso, mantendré firme y confiado.

Señor, acepto que en muchas ocasiones fácilmente me doy por vencido ante cualquier circunstancia porque me parece que es difícil, o porque requiere demasiado esfuerzo, trabajo y tiempo, y siempre intento mirar lo fácil, sin pensar que no siempre es lo correcto, y lo cierto es que nunca llegó a nada, pues reconozco que la manera de ser maduro espiritualmente es comprometerme en oración, crear hábitos de estudio de la palabra y sobre todo de tener encuentros a diario en tu presencia.

Amado Señor, ayúdame a estar siempre enfocado en lo real y verdadero que es tu palabra, a mirar siempre hacia arriba, a que mi punto clave sea el cielo, sé que para aprender y crecer es necesario cometer errores, pero no quedarme en la falla sino luchar e intentar nuevamente, sin vacilar, como lo hicieron estos grandiosos héroes de la fe, pues ellos tuvieron algo muy fundamental en común: Lo primero y más importante, es que confiaron en la promesas tuyas sin tener en cuenta los desafíos por los que se iban a enfrentar, porque sabían y tenían la plena convicción de que quien les hizo la promesa es fiel y nunca miente.

Lo siguiente es que no se preocuparon por lo que los demás pensaran de ellos, en otras palabras, los más exitosos espiritualmente no pierden el tiempo ni su energía en hacer hincapié en sus fracasos, ya que los vieron como un paso pequeño y necesario en el proceso de alcanzar sus metas y de aprendizaje y fue lo que los hizo grandes y que alcanzaran a ser el modelo para estar grabados en el libro más importante y reconocido de la vida que es la biblia.

Me rindo a ti Padre, para que seas tú mi fortaleza y para que me ayudes a seguir mi pasión por ti, que me rija por mis propios valores sin importar los costos, sin importar lo que el mundo me diga, creando mis propios hábitos de buscarte y de estar en tu presencia desarrollando cada dia mi fe, porque la única manera de confiar en alguien es conociéndola, teniendo la certeza y la convicción que es leal que no fallará a su palabra.
Señor hoy decido que quiero correr cualquier riesgo si eres tu quien va de mi mano, pues hoy entendí que las grandes ideas no tienen absolutamente ningún significado si no se ponen en marcha, las personas más exitosas espiritualmente llevan sus ideas a buen término, sintiendo la misma satisfacción al superar las complicaciones, pues saben que una visión no tiene significado a menos que se concrete, sólo entonces comienza a crecer, pues tu palabra es clara cuando dice: (Santiago 2:26 RV60) Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

Leave a comment