Tú eres nuestro Proveedor divino, quien nos sustenta, y solo te pedimos que nos ayudes en lo que sea tu voluntad.

Tú conoces nuestro corazón y nuestros pensamientos, conoces todo de nosotros, entonces danos de acuerdo a lo que sabes que nos conviene y por sobre todas las cosas no permitas que jamás neguemos tu nombre, ni nos olvidemos que todo viene de tu mano, que todo es posible porque tú así lo decides.

Por eso te ruego que nos libres de caer en el pecado de pedir o de gastar en cosas que no sean necesarias y más en este momento de crisis mundial donde el dinero se hace escaso para muchos y por tanto las obligaciones no se hacen esperar y se acumulan. Señor danos contentamiento con lo mucho o poco que tengamos, que lo necesario sea suficiente para sentirnos satisfechos y contentos.

Como nos dice el libro de Deuteronomio capítulo 8 versos 12 al 14 “Pues cuando te sientas satisfecho y hayas prosperado y edificado casas hermosas donde vivir, cuando haya aumentado mucho el número de tus rebaños y tu ganado, y se haya multiplicado tu plata y tu oro junto con todo lo demás, ¡ten mucho cuidado! No te vuelvas orgulloso en esos días y entonces te olvides del Señor tu Dios, quien te rescató de la esclavitud en la tierra de Egipto”.

Guarda nuestros corazones Señor, que nunca nos alejemos de ti, que siempre recordemos que has sido un Padre bueno, quien nos da todo, de quien proviene cada cosa, cada pan, cada alimento que llevamos a la boca es porque baja del cielo. 

Hoy confiamos en que saldremos adelante, tú nos proporcionarás una provisión diaria que nunca nos faltará, porque tú ya tienes preparada la porción que necesitaremos mañana, pasado mañana, y nuestra porción hasta el último de nuestros días sobre la tierra, e incluso hasta la eternidad cuando habitemos contigo.

Danos la paz, una mente tranquila, para no estar ansiosos por lo que traerá el futuro, pues nos has dicho que no nos preocupemos por el día de mañana, porque el mañana traerá sus propias preocupaciones. Podemos decir confiados: maná divino y manjar  celestial, tú eres nuestro sustento y fortaleza en medio de la dificultad y las tormentas de la vida, tú nos llevas de tu mano y nos dices: “¡No teman, yo estoy con ustedes!”.

Tenemos la absoluta seguridad que nos das hoy el pan diario de tu gracia, la que necesitamos, para enfrentar las luchas, las dificultades, los sufrimientos y las pruebas, puedo decir y confesar con mi boca lo que dice el Salmo capítulo 73 verso 26 Puede que mi mente y mi cuerpo se destruyan, pero tengo a Dios que es la roca que amo; él es todo lo que necesito en mi vida. Señor, tú eres nuestra única esperanza, sólo a ti podremos ir, nos declaramos dependientes de ti, solo sabemos que te necesitamos y terminamos esta oración diciéndote lo que está escrito en las escrituras en el Salmo capítulo 145 versos 15 al 17 “Los ojos de todos buscan en ti la esperanza; les das su alimento según la necesidad. Cuando abres tu mano, sacias el hambre y la sed de todo ser viviente. El Señor es justo en todo lo que hace;  está lleno de bondad”.

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