Tú estás aquí Señor, en medio de todo lo bueno que nos sucede a diario.  Estás en la creación tan perfecta que nos rodea, en el pan que llega a nuestra mesa a diario, gracias a tu incomparable bondad.

Tú eres nuestra alegría, nuestro regocijo, nuestra esperanza y la razón por la cual queremos continuar en el camino.

Te rogamos que perdones toda actitud indiferente que hayamos tenido contigo, cuando no hemos invertido ni el esfuerzo necesario en conocerte, en tomar a diario el tiempo suficiente para compartir contigo en oración.

No podemos vivir la vida consumiendo pequeñas dosis de ti y de tus bendiciones,  no tiene sentido, cuando es gratis tomarlas completamente.

Aviva en nosotros la intención de buscarte incesantemente, hasta aprender a escuchar tu voz, hasta sentir que logramos hacerte sonreir y mirarnos con alegría.

¡Tú nos ofreces tanto y nosotros tan poco!  Somos personas en continua necesidad de tu orientación en todo asunto en nuestras vidas.

Ayúdanos Señor a mirar al interior de nuestras vidas y descubrir con claridad qué es lo que está limitando nuestra vida e impidiendo que recibamos la plenitud de vida que tú tienes para nosotros.

Si necesitamos amar más, perdonar más, ayudar más a nuestro prójimo, orar más, leer tu palabra más, tomarnos el tiempo necesario para atender a tu consejo, para comprender lo que nos estás diciendo, permítenos entenderlo y danos el valor y la determinación para  hacerlo.

Te damos gracias por todo lo que hemos recibido de tu mano hasta este día.  En las circunstancias difíciles has formado nuestro carácter, en las buenas circunstancias nos has dado el gozo de saber que también la vida tiene etapas que pueden resultar muy gratas.

Queremos mantener en nuestro corazón la actitud correcta para estar cada vez más cerca de ti Señor.

En el precioso nombre de Jesucristo nuestra fuente de agua viva.

Amén y amén.

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