En este día acércate con confianza, cuéntale al Señor cómo te sientes, no dudes en sacar todo lo que tienes ahí en tu corazón, todo lo que te aflige, todo lo que te carga, todo eso que te tiene tan preocupado y a la vez frustrado, ¡Cuéntale sin dudar! ¡Él está aquí para escucharte!.

Sé que muchos de ustedes mis hermanos en estos días han decidido rendirse y están lavando sus redes. Sé que hay Padres que se sienten desanimados y frustrados porque sus hijos están descarriados y se han alejado del Señor.

Otros se sienten desanimados y frustrados porque no han podido conseguir un empleo a pesar de que salen todos los días a recorrer y tocar puertas que se cierran y cada vez son más los pendientes, las deudas y los acreedores que los aquejan.

Otros se sienten desanimados y frustrados porque aún no han conseguido el trabajo que se merecen, se dicen a sí mismos. ‘’Estudié tanto, ¿para qué?, sigo siendo del montón’’
Otros se sienten desanimados y frustrados porque creen que su matrimonio ya se terminó, que ya no tiene solución porque los problemas cada vez son más frecuentes… Y en general, cada uno tiene un motivo para sentirse desanimado y frustrado y definitivamente están lavando sus redes porque creen que el tiempo de la pesca ya pasó.

Querido amigo, hoy Jesús se presenta en tu barca, y ¿sabes que? Se sube en ella, la ha visto sola, vio que te bajaste, vio que estuviste intentando y que te cansaste porque has luchado y no has conseguido nada y te rendiste.

Pero Él mismo pone sus pies en tu vida, viene a subirse a cada uno de estos conflictos que le estás contando. Sólo  confía en Jesucristo, confía en su palabra, confía en su dirección, deja de hacer las cosas a tu manera y en tus propias fuerzas, y decide ser guiado por el Gran Maestro.

En este día el Señor te dice: “¡Boga mar adentro! ¡Empuja la barca hacia aguas más profundas! y ¡echa de nuevo la red!”. Hoy Él mismo Jesús te está diciendo: No sientas miedo, no te desanimes, vuelve a intentarlo, no tengas temor de salir nuevamente a tocar puertas para un empleo, no sientas temor de ir a buscar ese hijo perdido, no sientas temor de pedirle una oportunidad a tu esposo o esposa, no sientas temor de pedir una oportunidad, ¡no sientas temor!.  ¡Déjate guiar por el gran Maestro! Y no preguntes nada, no trates de entenderlo, sólo rema mar adentro, sólo empuja tu barca, haz lo que Él te diga, entrégale tu vida y jamás serás el mismo.

Es tiempo de empezar de nuevo, es tiempo de volver a echar la red, pero no a tu manera, sino por lo que el Señor te dice que hagas, cree firmemente; porque Él cumplirá en cada una de las vidas de aquellos que le aman y le temen, ¡vuelve a empezar!, pero ahora no en tus fuerzas, sino en obediencia por la palabra del Señor y tendrás grandes victorias.

Amado Padre Celestial, en este día te hemos entregado nuestras cargas, todas nuestras angustias y frustraciones, seguros de que tú te sentarás en nuestras barcas vacías, estaremos atentos a tu instrucción y confiamos fielmente que tendremos la mejor pesca de nuestra vida.

En este día declaro cielos abiertos, declaro un tiempo lleno de la presencia de Dios, declaro el favor y la gracia de Dios para cada uno de ustedes, por lo tanto una época llena de éxito y de bendición, donde no será en sus fuerzas, donde la clave del éxito será vivir para el Señor y dejarte ser guiado por Él. Declaro para ti, que será un tiempo de gracia donde tu pesca será tan grande como la de esa noche, que la red se rompía y tuvieron que pedir ayuda a otra barca y las dos se repletaron de peces a tal punto que se hundían.

Está en tus manos: No te desanimes, no te sientas frustrado, Más bien; “Es tiempo de empezar de nuevo”, “Es tiempo de volver a echar la red”.

Leave a comment