Nunca  te  olvides de clamar a Dios en los tiempos difíciles, y aunque la ruta de la  vida se vea muy empinada y llena de piedras, el tamaño de los problemas no deben aterrorizarte, debes saber que Dios nos escucha, está atento a actuar por nosotros, a darnos una luz de esperanza y mostrarnos el camino, al mismo tiempo que nos brinda la paz que necesitamos mientras encontramos la salida.

(Salmo 55:16-18 NTV) Pero clamaré a Dios,  y  Él Señor me rescatará.  Mañana, tarde y noche   clamo en medio de mi angustia,    y el Señor oye mi voz. Él me rescata y me mantiene a salvo  de la batalla que se libra en mi contra,   aunque muchos todavía se me oponen.

Por muchos que sean tus problemas, nunca te des por vencido, sigue adelante,  Dios te dará lo que necesitas, Dios nos capacita para enfrentar las situaciones más difíciles de nuestras vidas, nos llena del Espíritu Santo, nos devuelve las ganas de luchar, solo debemos esperar y  ser valientes, dar pasos de fe, actuar con firmeza, tomando las armas de batalla que Él nos ha dejado usando la Palabra.

El dominio propio será un paso importante para superar cualquier reto, mantener la calma y permanecer confiando en Dios Todopoderoso, saber que es Majestuoso, es lo que nos  llevará al éxito.

Padre, tú eres mucho más grande y poderoso que cualquier situación o reto difícil que se presente en mi camino, tu eres el  creador del universo, eres conocedor de todo lo que sucede, y tu grandeza me dará la fortaleza para seguir confiando en ti.

Señor, en tu palabra encuentro el alimento que necesito para renovar mi espíritu en tiempos de dificultad, mantenerme firme en la fe, confiando en tus promesas, porque al repetir tu nombre  me basta para encontrar alivio y refugio en las circunstancias adversas, tu envias al Espíritu Santo para animarme y consolarme.

Gracias Señor por salvarme, por cambiar las cosas que hubiera querido omitir en mi vida y que quisiera que  nunca me hubieran pasado, pero hoy me doy cuenta que las has usado para formarme, para el bien de mi vida, para convertirme en la persona que quieres que yo sea, hoy sé que  hay algo más importante para ti que mi aflicción, mi angustia y mi dolor y es depender de tu grandeza, y reconocer que tú, estás al control.

Señor, muchas gracias porque hoy entendí que estar contigo es la única respuesta para resolver todos mis problemas, que no hay ningún ser humano, ni objeto, ni dinero, ni ninguna otra cosa, que puedan darme lo que tu me ofreces, contigo de mi parte obtendré lo que necesito para cada una de mis necesidades, sólo tú puedes entregarme la gloria que dura por la eternidad.

(Corintios 4:16-17 NTV) Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día.  Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades! 

Señor, qué bueno tener la seguridad de  que   no nos abandonas, no tener miedo, ni angustiarme, sentir tu compañía y saber que me fortaleces y que  tu mano derecha me sostiene firmemente y que contigo tengo la victoria segura sobre todos mis problemas.

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