Medito en tus palabras Señor, y me doy cuenta de todo lo grandioso que Jesús ha provisto para mi vida, pues es mucho más que una religión, es más grande que una creencia, es aquel que viene a traer las mejores noticias para mi, para el mundo entero, y por eso te pido Señor que abras mis oídos para estar atento a esas maravillosos notas que solo Él, puede traer a mi existencia, es sólo creer, es sólo confiar en sus promesas, pues hay libertad en todo lo que me dice.

Amado Dios, Nadie más podría darme lo que tu me das por medio de tu hijo Jesucristo, traes perdón a todos mis pecados, me limpias de toda mi maldad, no tienes en cuenta todas mis fallas y además de eso tienes misericordia de mí, tienes en cuenta mi dolor a causa de todas mis enfermedades y me libras de ellas dando sanidad a mi cuerpo y por si fuera poco me prometes una vida junto a ti, sin llanto ni sufrimiento.

Amado Señor en tu palabra dice: (Juan 6:63 NTV) Solo el Espíritu da vida eterna; los esfuerzos humanos no logran nada. Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida. 

Ayúdame para que esta palabra que oigo y que estudió constantemente traigan esos efectos de cambio tan profundos y reales en mi, para que yo sea emisor siempre de buenas noticias, que no sean más mis esfuerzos como ser humano que se debilita y se cansa porque nunca llegará a nada ni será de provecho para otros.

Dame la sabiduría padre, para que todo lo que yo haga me lleve a cumplir con el propósito de transmitir esas excelentes noticias que Jesús trajo para cada uno de nosotros y que esas buenas nuevas se extiendan por todas partes para que haya una esperanza y una luz de un mundo diferente para cada persona que las escuche y las acepte en su corazón, para que les sirva como un nuevo inicio  en Cristo Jesús.

No hay nada mejor que recibir buenas noticias, no importa del tamaño que sea, grande o pequeña, y Jesús por medio del evangelio lo proclama abiertamente: (Lucas 4:18 PDT) El Señor ha puesto su Espíritu en mí, porque me eligió para anunciar las buenas noticias a los pobres. Me envió a contarles a los prisioneros que serán liberados. A contarles a los ciegos que verán de nuevo, y a liberar a los oprimidos.

Te ruego Señor, para que haya una cambio personal en mi, no espero ver el cambio en los demás, que sea yo primeramente el que sea capaz de transmitir esas buenas noticias de tu palabra y llevar vida  a quienes tanto lo necesitan, para que sean libres, sean sanos, obtengan el perdón que tanto los esclaviza y puedan alcanzar la vida eterna, donde todo será lleno de gloria al estar  junto a tu lado.

A Partir de hoy declaro tu palabra donde dice como el rey David (Parafraseando Salmo 112:7 NBV) No tengo miedo de recibir malas noticias; pues estoy confiado en que el Señor es quien me cuida.

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