Señor Jesús, sabemos que no hay nadie que esté más interesado  en nuestro bienestar como lo estás tú, y que no habremos de conseguir un consejo más acertado que el tuyo.

Te rogamos por tanto, que nos des entendimiento y sabiduría suficientes para atender a tu voz y para cumplir con lo que tú nos indicas que debe ser hecho, de modo que nuestra vida pueda sumar más éxitos que fracasos.

En tí está todo lo que necesitamos, en tí está el conocimiento supremo del pasado, el presente, el futuro, las intenciones del corazón y el funcionamiento de la vida misma.

Sabemos que muchas veces nos llenamos de cargas innecesarias, porque no hemos sido diligentes o porque no hemos demostrado la suficiente confianza en tí, como para entregar nuestras cargas en tus manos, pese a que tú siempre estás dispuesto a recibirlas y ayudarnos a solucionar nuestros problemas.

Perdónanos por las ocasiones en que nos hemos sentido autosuficientes y hemos terminado agotados y enredados en adversidades innecesarias por causa de nuestra necedad.

Nos sentimos felices de poder contar con tu ayuda, con tu orientación, con tu ejemplo, con tus palabras de aliento y con tus promesas que nos dan esperanza en el futuro de bienestar al cual tú nos conduces.

Gracias por haber puesto en nosotros el Espíritu Santo como compañero fiel y guía que nos recuerda continuamente todo lo que tú hiciste por nosotros.

Gracias porque tú eres nuestra sabiduría, porque en tí nos sentimos confiados aunque el mundo nos diga que no tenemos salida o solución a nuestra adversidad.

Tú tienes el poder para hacer brotar manantiales en los sequedales y hacer sepultar en lo profundo del mar lo que nos avergüenza para darnos la oportunidad de escribir mejores y más poderosas historias a tu lado.

Te adoramos y te bendecimos Señor.

Hincamos nuestras rodillas y nuestros corazones delante de tí, para proclamar que a tí pertenecen la honra, la gloria, el poder y el imperio por los siglos de los siglos.

Amén y amén.

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