Oremos… Amado Señor, en este día me presento delante de ti para darte gracias por enseñarme que “bendecir”, es la grandiosa clave para vivir una vida llena de gozo y armonía. Desde ahora, intentaré bendecir a todas las personas, cosas o situaciones que se presenten en mi día a día, no importando que sean negativas o positivas, siempre tendré palabras afirmativas para ellas.

Señor ayúdame para que de mi boca solo puedan salir palabras que bendigan, que animen, que sanan y ayudan a calmar situaciones, a perdonar a quien me haya ofendido y más aún haré todo mi esfuerzo de enfocar mi energía en bendecir lo que sí deseo y me gustaría y no en lo que no me agrada y me molesta.

Desde ahora decido cambiar mis pensamientos y por lo tanto mis expresiones: Si no me gusta mi economía, entonces declaro bendiciones sobre ella: “Bendigo mis ingresos” “Bendigo mi provisión” “Bendigo mi dinero” “Bendigo lo que tengo” “Bendigo todo lo bueno que tiene mi trabajo” “Bendigo la obra de mis manos” “Bendigo mis jefes” “Bendigo su empresa” “Bendigo mi pareja” “Bendigo mis hijos”.


Señor hoy es el día de Bendecir, de hablar favorablemente de todas las cosas, y es precisamente cuando no las tengo, o no me agradan, que decido qué más debo hacerlo, y yo mismo siento una nueva esperanza que renace, una nueva fe que crece, una nueva alegría y paz sobrenatural dentro de mi ser que me llenan de gozo.

Hoy te invito para que bendigas todo lo que deseas, te darás cuán hermoso y que positivo y beneficioso te resulta bendecir. Si realizas este ejercicio, tu mismo te darás cuenta como toda tu perspectiva cambia, como todo lo que antes se veía y sentía turbio y negativo pasa a llenarse de una nueva fuerza, de fe y esperanza, como con solo pensarlo, vas a empezar a sonreír y dejarás ese ceño fruncido cuando solo te pasaba por la mente maldecir a aquellas cosas, situaciones y personas.

Bendecir te será de tanto provecho que te lleva de un estado de crítica, de angustia y oscuridad donde juzgas y condenas, a pasar a un reino de bienestar, de “estar presente en el aquí y ahora” y te permite inmediatamente renovar tu vida, renovar tu estado de enojo y dolor, a un estado del amor incondicional de Dios. Intenta vivir hoy, lleno de bendiciones que llegan a tu vida por el solo hecho de bendecir todo lo que te rodea, vive hoy libre de culpa y resentimiento, con un corazón que ha reconocido que Dios habita en él y que lo único real es el perfecto amor que proviene de Dios.

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