Te pido  Señor que gente del mundo entero venga aquí para adorarte,  a mi Dios, y tú  les enseñarás tus caminos. Les mostrarás lo que has hecho con mi tierra. 

Declaro que  tú, Señor, mediarás en mi nación y resolverás todos los conflictos. No existirán más peleas entre hijos de una misma tierra y no seguirán entrenándose para la guerra sino para la paz,la verdadera paz que proviene de ti.  

Declaro que mi país camina bajo tu luz, y no nos rechazas. Mi nación está llena de plata y de oro; llena de tesoros que no tienen fin; pero no nos inflaremos de orgullo sino que nos postraremos delante de ti, que te plació conceder toda esta bendición.  

No nos llenaremos de orgullo ni de arrogancia humana porque caminaremos de nuevo a la destrucción, sino que te enalteceremos solo a ti, mi Dios: ¡los ídolos desaparecen por completo!Mi país se torna aun más hermoso y glorioso. El fruto de esta tierra será el orgullo y la gloria de todos los que habitamos en ella: seremos un pueblo santo. Un pueblo sobreviviente de tanta destrucción. Mi nación ha sido lavada de tanta inmundicia y limpia de toda mancha de sangre. Este tiempo de oscuridad y de desesperación están terminando para siempre, y tu luz resplandece. Antes mi patria caminaba en oscuridad pero ahora vemos una gran luz. Mi país crecerá y sus habitantes nos alegraremos por eso. Nos alegraremos en tu presencia, nos gozaremos con la  cosecha de bendiciones que recibiremos. Señor tú quiebras los yugos de su esclavitud que hasta hoy nos ataban y quitarás de mi nación la pesada carga de sus hombros. No tendremos más opresión pues no reinará el caos sino reinará el Consejero Maravilloso, el Dios Poderoso, el Padre Eterno, el Príncipe de Paz. Tu gobierno Jesús y la verdadera paz, que solo tú sabes dar, nunca tendrán fin. Tú reinarás con imparcialidad y justicia desde tu trono de justicia con tu diestra de poder por toda la eternidad. Tú tienes un ferviente compromiso con mi nación y harás que esto suceda. Quitaremos los ladrillos rotos de nuestras ruinas y pondremos piedras labradas; volveremos a plantar y a cosechar donde antes había desierto. Declaro que en mi patria saldrá un brote, un retoño nuevo que dará fruto de la raíz vieja. Declaro que sobre mi nación reposa el Espíritu del Señor. Declaro que sobre los dirigentes de mi país viene sabiduría y entendimiento, pero sobretodo que te conocerán como su Dios y Señor. Declaro que en mi país habrá justicia para los pobres y los jueces tomarán decisiones imparciales con los que son explotados. Mi tierra temblará por la fuerza de la palabra de mi Dios. Verdad y justicia serán nuestro estandarte. Declaro que nuestros bebés podrán jugar estando seguros y nuestros niños crecerán sin miedo. Mi tierra estará llena de gente que conocen al Señor. Y tú, Dios, extenderás tu mano para ayudarnos. Declaro que la paz, la verdadera paz, la paz que sobrepasa todo entendimiento se extiende a lo largo y a lo ancho de mi nación. Recibe este clamor Padre, en el nombre de Jesús. Amén.

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