Amado Dios, en este dia me dirijo a ti en oración, porque he entendido que mi lucha no es con contigo, ni con la clase política, ni con las personas que están a mi alrededor, ni con mi situación económica y todo lo demás que me aflige, que logro más cuando vengo delante tuyo para conversar y expresarte cada situación y esperar en ti, que ya no quiero sentir temor como esos Israelitas, que por estar preocupados de los Egipcios que los perseguían, olvidaban que tú estabas ahí presente en esa nube, ahí con ellos, caminando todo el tiempo, proveyendo y cuidándolos, y sé que así mismo lo haces conmigo, pero que por estar con mi cabeza llena de pensamientos negativos, me olvido de que estás aquí y no recurro a ti en primera instancia, sabiendo que estás tan cerca para escucharme y darme tu mano.

Perdóname Señor, porque he estado preocupado por mis luchas diarias y no he venido a encontrarme contigo, pero tú, con tu tierno amor te acercas en este dia para  hablarme tan claro por medio de tu palabra y me llenas de una paz sobrenatural cuando me dices que me debo esperar a que seas tú quien actúe, que yo solo debo ver cómo das la pelea por mi y terminas victorioso a mi favor.

Dios mío, reconozco que no es fácil quedarme quiero, ni siquiera permanecer en silencio, dejar sin movimiento mi mente y dejar mis afanes del día a día, y poder escuchar tus instrucciones precisas y actuar de la manera correcta conforme a tu voluntad, pero por eso me presento en este dia, antes de iniciar mi jornada, para rendirme ante ti y poner un alto en mi camino, pues me siento cansado de pelear más solo, hoy te digo si, a tu propuesta de pelear por mi, hoy te digo si, a quedarme solo viendo como derribas cada uno de esos Egipcios de mis circunstancias y como dice en tu palabra ya nos volveré a ver nunca más porque tus victorias son Eternas.

Señor, me entrego a tu disposición, estoy listo para depender completamente de ti, ya no doy más, he intentado siempre hacer las cosas por mi cuenta, pero nada ha funcionado y estoy debilitado, pues he hecho todo arreglandolo a mi manera sin pedirte consentimiento y ha fracasado, y por fin reconozco que esta batalla es más grande que yo, en cambio  para ti es fácil, porque eres un Guerrero implacable, Poderoso y Fuerte como ninguno y lo único que necesito es que tú estés de mi parte porque si estás conmigo, ¿quién podrá contra mi?.

Inicio este día de tu mano Poderosa, orando y confesando  con toda la fé y la firmeza: (Lamentaciones 3:24-26 NTV) Me digo: «El Señor es mi herencia, por lo tanto, ¡esperaré en él!». El Señor es bueno con los que dependen de él,  con aquellos que lo buscan.Por eso es bueno esperar en silencio   la salvación que proviene del Señor.

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