Amado Señor, ayúdame para aceptar cada momento de mi vida, para ser inteligente y tener la resistencia necesaria para enfrentarlos y saber que como ser humano, inevitablemente llegarán tiempos difíciles, pero que esos días malos no definen mi vida, ni el resto de mis días.

 

Te doy gracias Señor, porque estos tiempos de adversidad hacen que nuestra vida sea perfeccionada en amor y humildad, y seamos justificados por medio de tu Hijo Jesús, así mismo, consolados y alentados por tu Espíritu Santo en medio de la prueba.

 

Ayúdanos Padre en este día, a abrazar y aceptar tus designios para nosotros, a tomar y apreciar tu gracia mientras crecemos, mientras pasan los días malos podamos estar cerca de ti, y que nuestra fe no mengüe sino por el contrario se fortalezca la esperanza, sabiendo que tu promesa es que siempre estarás con nosotros en medio del fuego y nada nos pasará.

 

Enséñanos a soportar los días, sabiendo que de hecho el día malo también es parte de lo que has preparado para hacernos cada vez más fuertes y sacar lo mejor de nosotros, y que tanto en los días malos como en los buenos, ahí estás para nosotros.

 

Gracias Dios, por anticiparnos que vendría un día malo, pero también por animarnos a que no es para siempre, y que aún el día malo tiene fin, y aunque hay efectos devastadores y de dolor, es ahí en ese tiempo cuando necesitamos estar firmes para no desmayar espiritualmente. Por eso, debemos ponernos a diario la armadura que Dios dispuso y que es necesaria para nuestra propia protección.

 

Señor, nos queda claro que tu deseo es que como hijos tuyos estemos siempre en condiciones de hacer frente a las adversidades del día a día, y para ello es fundamental seguir la siempre oportuna e inequívoca dirección de lo que nos has dejado como guía en las Escrituras.

 

Hay cosas que no nos parecen gratas o cómodas de hacer, pero nadie dijo que la vida en Cristo lo sería, mientras estemos en esta vida, seremos blanco de los ataques del maligno, y por eso es sensato atender a la palabra de Dios, en el sentido de ponerse toda la armadura, pero lo más importante es entender que la armadura hace una parte, pero hay otra importante y es la parte que debemos hacer nosotros y es que “habiendo acabado todo, podamos estar firmes”.

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