Señor y Dios Todopoderoso y eterno, te damos gracias por todo lo que has hecho en nuestras vidas.  

Te alabamos y bendecimos tu santo nombre porque en todo momento vienes a nuestras vidas para mostrarnos el camino que nos conduce al bienestar, a la restauración y a la vida eterna.

Te rogamos que tu Espíritu venga a nuestras vidas para mostrarnos todo aquello que se encuentre derribado, en ruinas, quemado y que necesite ser restaurado en nosotros.

Si hemos roto una relación familiar, te rogamos que nos permitas hacer una evaluación real y concienzuda, para también crear el plan necesario para restaurarla y rodearnos de las personas que sean idóneas para ayudarnos a lograrlo.

Si es un tema relacionado con nuestra salud, permite que podamos hallar el diagnóstico y la ruta precisa para recuperarla.

Sabemos que en tí está el poder para hacerlo todo y que no hay límites en lo que puedes hacer, pero también somos conscientes de que tú esperas que nos involucremos en el ejercicio de la restauración, porque al hacerlo, demostramos nuestro firme interés en ser mejores personas.

Tu deseo es siempre el hacer de nosotros la mejor versión y que todo lo que nos rodea y está dentro nuestro, funcione de manera correcta.

Ayúdanos a ser personas que ayudan a las otras a reparar sus puertas caídas, a restaurar sus muros y a trabajar en pro de su mejoramiento personal y perdónanos por las ocasiones en que hayamos hecho parte de quienes desaniman a otros en vez de ayudarlos.

Cércanos con tu poder, con tu amor, con tu gracia y con tu misericordia y cúbrenos con tu manto, de manera que la oposición de las tinieblas pierda toda capacidad y sus planes contra nosotros sean infructuosos.

Te adoramos y te exaltamos Padre eterno.

En Cristo Jesús, nuestro mejor aliado.

Amén y amén.

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