Padre de toda gloria y poder, te adoramos y agradecemos el inmenso amor con el cual, tú nos has guardado hasta este día y has sido paciente ante nuestras torpezas.

Todos hemos perdido en algún momento de nuestras vidas, bien sea porque no fuimos diligentes para mantener el hacha afilada y por descuido perdimos hasta la cabeza.

O porque fuimos negligentes en cuidar de nuestra salud, de nuestras relaciones personales, de nuestro trabajo o de nuestra economía.

Posiblemente hayamos perdido nuestra paz, tus bendiciones e incluso nuestra fe, porque no le dimos la debida importancia a cultivar una relación de intimidad contigo y sin darnos cuenta, terminamos en un lugar diametralmente opuesto al que iniciamos.

Te rogamos que vengas en nuestro auxilio, con la mayor prontitud posible y nos permitas identificar qué hicimos para generar esa pérdida.

Todo lo que tenemos es prestado y no debemos esperar que tu nos lo devuelvas, como si fuera propio, como si al pedir tu ayuda, estuviéramos reclamando algo que nos pertenece, porque somos conscientes de nuestra transitoriedad en esta vida y de que todo, en lo absoluto, lo hemos recibido de tu mano.

Perdona toda negligencia nuestra que nos condujo a esta desorientación, a la disolución de las relaciones, al despido de nuestro trabajo, a la adopción de la duda,  o a cualquier otro evento o comportamiento que dió como resultado pérdidas.

Sabemos que no hay nada que nos falte que para ti sea considerado insignificante, porque tú eres un Padre atento a todas nuestras necesidades.

Gracias por acudir en nuestro socorro a la distancia de una oración sincera.  Sabemos que posiblemente haya algo que no hayamos podido recuperar, bien sea porque nos negamos a admitir que lo perdimos o porque estemos buscándolo en el lugar equivocado.

No queremos hallar lo que perdimos bajo nuestros métodos o estrategias porque podría resultar mal.  Así como habría podido suceder con el joven profeta si hubiera decidido bucear para encontrar la cabeza del hacha y hubiera perdido su vida en ello.

Sabemos que tú nos guiarás para que podamos recuperar lo perdido de manera efectiva y perfecta.

En el precioso nombre de Cristo Jesús.

Amén y amén.

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