Amado Padre, estamos delante tuyo sabiendo que tú eres más que suficiente para ayudarnos en todo reto al que somos enfrentados en nuestra vida.

Todos nos hemos sentido agobiados alguna vez en nuestra vida, bien sea por la pérdida económica, física, emocional o espiritual que hemos sufrido, sin embargo, sabemos que en tí radica el poder que nos puede dar la solución a ello.

No existe imposibilidad delante tuyo que pueda mantenerse firme, porque tú tienes el amor, la bondad, la misericordia y la gracia que requerimos para que los desvanezcas como la niebla delante del sol.

Tal vez algunos hayamos desperdiciado valiosas bendiciones y oportunidades por habernos rendido a la primera o a la segunda oportunidad, pero debemos ser insistentes hasta ver la respuesta manifestada.

No queremos conformarnos con lo bueno, cuando podemos tener lo excelente de ti Señor, pero para ello, debemos estar dispuestos a enfrentar las adversidades y ponernos frente a ellas, no apoyados en nuestro poder, sino seguros del tuyo.

Tu puedes darle vida a las relaciones que se rompieron por la causa que sea y actuar a nuestro favor con tu poder restaurador, de modo que podamos recuperar esa comunión con nuestros padres, cónyuge, hijos, familiares y amigos, que se había perdido.

No hay tiempo que perder, ni fuerzas para desperdiciar en conseguir que otras personas se sumen a nuestro dolor o nos miren con compasión.  Es tiempo de correr delante de tu presencia, de postrarnos a tus pies, sabiendo que tu eres un padre amoroso que se solidariza en nuestro dolor.

Cerrada la puerta hemos de discutir lo que nos aqueja contigo, confiados hemos de elevar nuestra oración de tarde y mañana, sabiendo que tu recompensas a quienes buscamos primeramente tu presencia, tu amor y tu justicia.

Si estamos contigo no hay dificultad demasiado grande para no poder ser resuelta, ni hay dolor que permanezca rompiendo nuestro corazón, porque de tí provienen el consuelo y la esperanza en una vida mucho mejor.

Hemos de insistir, las horas, los días, los meses o los años que sean necesarios, hasta ver completa la respuesta a nuestra petición Señor.

En el precioso nombre de Jesucristo,

Amén y amén.

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