Señor y Dios nuestro, te alabamos y te exaltamos porque tú eres bueno y tu misericordia nos cubre cada uno de nuestros días.

Gracias por haber trazado un propósito para nuestras vidas y por habernos dado tu Santo Espíritu para guiarnos a descubrirlo.

Ayúdanos a tener el compromiso, la fortaleza y la constancia suficientes para mantenernos en él durante el transcurso de nuestra existencia.

Gracias Padre porque todo lo que nos sucede, sea bueno o no tan bueno, es transformado en herramienta de crecimiento y capacitación para alcanzar la madurez que necesitamos para ser buenos ciudadanos del reino de los cielos y verdaderos creyentes.

Es cierto que puede ser muy placentero conseguir los mejores bienes en este lugar y rodearnos de todos los lujos posibles, pero no sirve de mucho llegar a una mesa llena de alimentos, si no podemos compartirlos con otros, ni disfrutarlos en tu compañía Señor.

Todo lo que abandonamos por seguirte no compensa todo lo bueno que recibimos de tu parte, pero dedicarnos a cumplir la tarea que nos has señalado, puede convertirse en una bendición de la que sean beneficiados a futuro incontables personas.

Cuando cumplimos nuestro propósito a cabalidad, estamos dejando nuestro legado y nuestro ejemplo a las siguientes generaciones.  Recibimos las bendiciones que preparaste para nosotros en esta vida y las recompensas de la venidera.

Si Pablo se hubiese quedado siendo fariseo, habríamos perdido mucho más que la oportunidad de contar con un apóstol entregado; no habríamos recibido de su puño y letra las trece cartas  que escribió inspirado por el Espíritu, que aparecen en el nuevo testamento y que nos han servido para alentar nuestra fe hasta nuestros días.

Si Pedro hubiese decidido quedarse al frente de su empresa pesquera cuando Jesús le llenó la barca a rebosar, no habría podido compartir la predicación a través de la cual, más de tres mil personas recibieron a Cristo en sus corazones y también nos habría privado de sus cartas.

Nosotros no sabemos a ciencia cierta cuánto podría perderse si optamos por las propuestas que nos muestra el mundo y no por el propósito que tú nos ofreces Señor.

Danos la determinación necesaria para estar delante tuyo el tiempo que sea necesario hasta descubrir nuestro propósito en esta vida.

Te lo pedimos en el precioso nombre de Jesús.

Amén y amén.

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