Señor y Dios de los cielos, te adoramos y bendecimos tu santo nombre.  Tu eres un Padre sin igual que siempre está atento a todo lo que necesitamos, incluso antes de que levantemos nuestra voz.

Gracias por habernos amado tanto, que nos entregaste un planeta lleno de bendiciones y abundancia.

Nada delante tuyo es pequeño o insignificante, porque hasta la más sencilla ofrenda, tiene repercusiones positivas que no logramos dimensionar.

Danos un corazón generoso para extender nuestra mano a quienes tienen necesidad, sabiendo que tu jamás acortarás la tuya para proveernos, sino por el contrario, nos darás mucho más para compartir.

Gracias por hacernos entender que las labores que desarrollamos en casa,  también son importantes y deben ser realizadas con amor, porque no sabemos si el pan que ponemos en manos de nuestros pequeños, pueden desencadenar un milagro de generosidad y abundancia, que alimente a miles.

Ninguna de las tareas que realizamos tiene apenas la recompensa inmediata que recibimos de ella, sino que tiene implicaciones grandes en el mundo espiritual.

Todo lo que sembramos hemos de recoger, por tanto, sería absurdo retener en nuestra mano la semilla, sabiendo que al entregarla en la buena tierra que es tu reino, podemos recoger cosechas abundantes.

Cuando compartimos con otros lo recibido, estamos demostrando nuestra dependencia de tí y nuestra absoluta confianza en tu bondad y en tu provisión.

Bendecimos en este día a cada persona que aportó hasta lo más pequeño, para que nosotros pudiésemos recibir tus bendiciones a través suyo y hayamos saciado nuestra necesidad.

Gracias por nuestros padres que estuvieron dispuestos a entregar con generosidad buena parte de su tiempo, su amor, su cuidado y sus recursos, en nuestro beneficio.

Te adoramos y te exaltamos Señor, porque tú eres grande y tu gracia sobrepasa todo lo que podamos desear o imaginar.

En el nombre precioso de Cristo Jesús.

Amén y amén.

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