Padre Santo te damos gracias y te bendecimos por tu inmenso amor y por la grandeza de tu sabiduría.

Aunque en muchas ocasiones para nosotros sea difícil de comprender la razón por la que enfrentamos ambientes complicados, situaciones difíciles y crisis inesperadas, enfermedades que nos limitan o cualquier tipo de sufrimiento, sabemos que tú conoces el plano completo y a través de ellas nos llevarás a un mejor destino.

Queremos poner de nuestra parte, como pusieron de su parte cada una de las personas que han conseguido sacar el mayor provecho posible de sus limitaciones.

Nos enfocaremos en las bendiciones que nos has entregado antes que en aquello que consideramos nos falta, porque de ese modo, la gratitud nos llevará a descubrir lo afortunados que somos.

Elegimos la alegría sobre la tristeza, la fe por encima de la duda, la lucha por encima de rendirnos.

Tú nos has enseñado a través de muchas experiencias, que tu Santo Espíritu trabaja incansablemente para convertir en bendición todo lo que nos sucede, sin importar si es bueno o no tan bueno.

Todas las circunstancias que vivimos nos ayudan a formar el carácter que necesitamos para cumplir el propósito para el cual nos llamaste Señor.

Sabemos que no seremos enfrentados jamás a situaciones que superen nuestras capacidades y que con ellas vendrá también tu respuesta y veremos tu poder obrando a nuestro favor.

Entregamos nuestro futuro en tus manos y nos ocupamos apenas de este día haciendo lo mejor posible todo lo que está a nuestra mano hacer y que genera el bien colectivo, pues de ese modo, tú nos ayudarás a ir construyendo un mejor futuro para nosotros y los nuestros.

Te alabamos y bendecimos tu santo nombre, precioso Señor.

En el nombre glorioso de Cristo Jesús,

Amén y amén.

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