Amado padre celestial en este día me acerco ante tu presencia reconociendo la gran necesidad que todos tenemos de ti, pero en esta vez enfoco esta oración a favor de cada madre, te pido de todo corazón que habites en cada uno de sus días, en este día bendigo y exalto tu nombre y te reconozco una vez más como el Señor y el único salvador y sanador, el Dios que da vida y que suple cada una de las necesidades, declaro que tu fidelidad permanece para siempre, aún en los momentos más desafiantes ahí has estado para mostrar que jamás soltarás de tu mano de poder a cada una de las mujeres a quienes diste el honor de ser llamadas madres.

Padre amado quiero darte las gracias por el maravilloso privilegio que le diste a cada mujer al hacerla madre, gracias porque les diste el regalo maravilloso de llevar en su vientre una vida que estuvo primero en tu mente y en tus sueños, gracias por haberlas honrado con tan grande don y en medio de cada momento suplir en cada una de las áreas de su vida todo lo necesario.

Tu palabra dice: “Los hijos que tenemos son un regalo de Dios. Los hijos que nacen son nuestra recompensa. Los hijos que nos nacen cuando aún somos jóvenes, hacen que nos sintamos seguros, como guerreros bien armados. Quien tiene muchos hijos, bien puede decir que Dios lo ha bendecido. No tendrá de qué avergonzarse cuando se defienda en público delante de sus enemigos”. Salmo 127:3-5, es por esta razón que te pido sabiduría y fortaleza por aquellas mujeres que muchas veces han visto su maternidad como una carga debido a los grandes desafíos que en su rol enfrentan, enséñales a ver esto como una bendición en la cual en medio de cada desafío tú las acompañarás para darles la victoria, fortalece a aquellas que se han sentido abrumadas y en medio de la desesperación sin darse cuenta han usado su boca para la queja y la preocupación, dales claridad si en medio del caos se ha nublado su visión impidiéndoles ver que tú siempre has estado ahí para salvarlas.

Te pido por cada madre para que tu mi amado Señor les des un nuevo corazón y nuevas fuerzas, que día a día ellas puedan rendir ante ti como madre todos sus argumentos, temores, cargas, y puedan estar convencidas que esta labor que les has encomendado no la pueden cumplir por sus propias fuerzas, que por más que intenten cada día ser mejor, lo único que conseguirán es desgastarse, sentirse frustradas y decepcionadas, pero que en tus fuerzas esta tarea de ser madre es ligera, pues tu palabra me dice: “Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma”. Mateo 11:29.

Mi amado Señor por medio de tu Espíritu Santo ayúdales a cambiar la mentalidad y su actitud frente a la maternidad, que cada una de ellas pueda reconocer que es imposible poder tener todo bajo control, y que intentar hacerlo llenará sus mentes de temor y sentimientos de fracaso, ayúdales a entender que no siempre todo debe estar resuelto y que aunque las cosas no siempre salen como ellas esperan no significa que todo terminará mal, ayúdales siempre a entender que tú eres el Señor de sus vidas y las de sus hijos y que siempre todo lo transformarás para su bien, conforme a tu buen propósito.

Hoy te pido que quites de sus mentes esa falsa idea sembrada por el enemigo de querer ser una mamá perfecta y que puedan ellas entender que es más importante ser una mamá enfocada en buscarte a ti, pues solamente tú eres la fuente de vida y de toda fortaleza, dales en todo tiempo la seguridad de que en tu presencia encontrarán la sabiduría y la fortaleza necesaria bajo cualquier circunstancia.

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