Precioso Señor, no es fácil aceptar y entender que a veces el ritmo de vida que llevamos va muy acelerado, permitimos que todo lo que nos rodea tome control sobre nosotros, llevándonos al punto que ahora vivimos para lo que nos rodea y no para disfrutar de lo que tú nos has dado.

La voluntad de Dios al darnos vida es que podamos disfrutarla a su lado, pero lastimosamente muchos en momentos determinados, permitimos que el afán y la monotonía se conviertan en nuestro principal aliado.

Amado Padre, reconocemos que las responsabilidades laborales, familiares y demás, a veces se convierten en una carga muy difícil de sobrellevar, y es que nos hemos olvidado que como seres humanos nos debilitamos y nos cansamos porque te hemos dejado a un lado y hemos querido gobernar sobre todas las cosas nosotros solos, sin tomarnos un descanso para ir a tus pies a reposar, sin estar a tu lado y embelesarnos en tu palabra.

¡Cuánto necesitamos nosotros de esos tiempos maravillosos en donde podemos encontrarnos con nuestro Padre celestial y sentarnos a sus pies a dejarnos seducir con sus promesas y disfrutar cara a cara de su sonrisa y poder mirarlo a los ojos!

Hoy me pregunto y también te pregunto…¿Cuándo fue la última vez que te diste un tiempo para estar a solas con el Señor, separado de todo afán que te rodea?, ¿Cuándo fue la última vez que dedicaste unos minutos a sentarte a escuchar una hermosa alabanza de adoración, mientras meditabas en ella y permitías refrescarte en el río de su espíritu?.

Señor, hemos olvidado que necesitamos tiempos de descanso, en donde por un momento nos apartamos de todo lo que nos rodea y podamos estar a solas contigo. No nos damos cuenta que ese tiempo es necesario y que será lo único que nos devuelve la paz y la tranquilidad y nos saca de todo el afán del mundo.

Tu palabra nos hace comprender, que el problema de no tomar un tiempo de descanso, es que el afán y el cansancio físico, mental y espiritual nos puede llevar a vivir una vida desordenada, sin un verdadero sentido ni propósito y lo peor de todo nos puede alejar de la comunión que deseas que tengamos contigo.

Hoy es un buen día para comprender que Dios nos está llamando a tener una intimidad, que Él anhela que le dediquemos lo mejor de nuestro tiempo, Él quiere hablar con nosotros, Él quiere que por un momento descansemos en Él, que echemos toda nuestra ansiedad sobre Él, porque cuidará de nosotros, quiere darnos paz, esa que sobrepasa nuestro entendimiento, pues después de un encuentro especial y real con el Señor, nuestra vida nunca será la misma.

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