Amado Padre, te alabamos porque tú eres la respuesta a todos los interrogantes de nuestras vidas.

Posiblemente el día de mañana se nos puedan presentar adversidades y nos sintamos aturdidos, sin saber cómo resolverlas, pero lo que es seguro es que tu mano estará de nuestro lado, obrando maravillas y proezas para liberarnos de ellos.

No necesitamos invertir todos nuestros pensamientos y energía en preocuparnos, porque sabemos que estaremos predisponiéndonos para que  nos sucedan cosas malas.

Tu deseo es que vivamos en paz, en alegría, seguros y confiados, sin angustias, ni preocupaciones innecesarias, porque tú eres un Padre bueno que vela por el bienestar de sus pequeños.

No hay nada que tú no puedas resolver, ni existe nada que pueda separarnos de tu inmenso amor, por lo tanto, preocuparnos y pensar negativamente ante los retos que la vida nos presenta, solo refleja que nos hace falta aprender a confiar cada día más en tí.

Hoy nos liberamos de todo temor, hoy soltamos toda carga de la preocupación y nos declaramos incapaces de enfrentar la vida solos.

Hoy nos entregamos confiados como niños, sabiendo que si tú tienes cuidado hasta de los detalles más insignificantes, como la cuenta de nuestros cabellos, cuánto más te ocuparás de nuestras penas, sufrimientos, enfermedades y necesidades de todo tipo.

Te adoramos y bendecimos tu santo nombre, porque tú eres lo mejor que le ha sucedido a nuestras vidas.

En el precioso nombre de Cristo Jesús, nuestra paz y alegría.

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