Padre bueno, hoy queremos hacer nuestra declaración de fe, sobre la cual cimentamos nuestra esperanza y nuestro valor.

Sabemos que tú eres fiel y que tu misericordia llena toda la tierra, que no vas a soltarnos en medio de la tormenta, sino que caminarás en medio de ella para venir a nuestro rescate, que extenderás tu mano y nos sacarás con bien de en medio de las aguas embravecidas.

Estamos seguros que tú levantarás columna de fuego para mostrarnos el camino en medio de la oscuridad y que pondrás tu columna de nube para evitar que el sol abrasador nos consuma.

No queremos acostumbrarnos jamás a las manifestaciones de tu poder y considerarlas como «normales o insignificantes» sino que deseamos guardar la reverencia que tu gloria y tu poder merecen porque sabemos que tu eres grande, poderoso y tres veces santo.

No deseamos ser cobardes y acomodarnos a toda situación y ambiente para evitar el sufrimiento o la oposición, porque sabemos que tu reino va en contra del sistema establecido en este mundo y nosotros somos el mejor testimonio de que es posible vivir en rectitud en medio del pecado.

Fuimos llamados a demostrar que la vida a tu lado vale el esfuerzo de ser vivida y que todos los privilegios están disponibles para nosotros a la distancia de la obediencia.

Aunque se levanten mil ejércitos contra nosotros, estaremos confiados, porque tenemos la certeza de que no existe contrincante que pueda superarte.

Tú eres el Dios grande y poderoso ante el cual toda rodilla se dobla, ante el cual, todo corazón se estremece, ante el cual, todos nos sentimos amados y aceptados.

Sabemos que la mejor ofrenda que podemos presentar delante de tí, es la obediencia y la confianza plena en tu bondad.

Nos sentimos felices de saber que aunque en esta tierra para muchas personas nos podamos hacer despreciables, ante tus ojos somos de gran valor.

Un día Señor, cantaremos juntos las victorias conseguidas a tu lado y celebraremos por la eternidad el privilegio de ser parte de tu remanente, de ser tu pueblo, tus servidores, tus hijos.

En el precioso nombre de Jesucristo, el más valiente de todos.

Amén y amén.

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