Amado Padre Celestial, hoy mi mayor anhelo es tomar como ejemplo a estos hombres y mujeres que siendo humanos igual que nosotros pudieron realizar tan grandes proezas y soportar tan terribles situaciones, que a pesar de que perdieron todo, nunca perdieron la confianza en su Dios, ni la esperanza de una vida mejor en los cielos.

 

Señor, debo reconocer que muchas veces siento que ya no puedo más, por eso vengo a ti, necesito echar toda mi preocupación y ansiedad sobre tus hombros y confiar, levantándome como hijo tuyo, como pueblo de Dios y sacar de mi vida toda la duda y el desánimo.

 

Hoy quiero deleitarme en ti y declarar lo que dice en el Salmo capítulo 37 versos 3 al 5 “Confía en Jehová y haz el bien, Deléitate asimismo en Jehová y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él, y Él hará”. 

No quiero perder nunca la confianza, desde hoy me apoyaré en la palabra, haré el esfuerzo cada día por conocer tus promesas, recordando lo que las Escrituras me dicen de tu naturaleza y tu carácter como mi Padre Celestial, como dice en el  Salmo capítulo 100 verso 5 “Porque el Señor es bueno y su gran amor es eterno;  su fidelidad permanece para siempre”

 

Gracias Señor porque tu palabra me hace entender que tengo un Dios maravilloso, cuyas acciones son perfectas y que es fiel a toda promesa que ha hecho, y por eso puedo tener la absoluta confianza en ti, porque todo en el mundo cambia, las personas también cambian, pero como dice en Hebreos capítulo 13 Verso 8 “Él es el mismo; Jesucristo nunca cambia: es el mismo ayer, hoy y siempre”.

 

Puedo tener la garantía y la plena convicción de que la naturaleza de Dios no es afectada por el tiempo, el lugar, las personas o las circunstancias. Él nunca se equivoca en lo que dice o hace, porque sus pensamientos y su amor por nosotros no tiene variabilidad, siempre es perfecto y es el mismo.

 

Señor, tu Soberanía es total, y todo está al alcance de tu mirada. Cada promesa está garantizada en Jesucristo, Él es aquel en quien podemos contar cada día de nuestra vida sin dudas, sin temores, porque Él siempre será igual, por los siglos de los siglos.

 

Amado Señor, decido creer y confesar tus atributos, reconociéndote como un Dios que es grande, un Dios lleno de Poder, un Dios bueno y glorioso en el que puedo confiar para que esté al control de mi vida y cada situación que se presenta; donde no tendré que buscar en otra parte para tener satisfacción, y para suplir mis necesidades, porque tú las satisfaces todas.

Señor; quiero ser un héroe de fe, donde mi gozo no depende de lo que me rodea, sino que puedo soltar mis preocupaciones, porque sé que tú te preocupas por mí, porque creo que eres un Dios misericordioso, que no tengo que probarme a mí mismo porque tú me aceptas tal y como soy.

 

Padre, gracias por ser tan bondadoso y querer hacer cosas asombrosas en mi vida, por rescatarme de la duda, por sacarme del desánimo, por acrecentar mi fe y por animarme a salir de todos mis problemas.

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