Queremos ser testimonio vivo de tu poder, de tu amor y de tu misericordia.  Ser cada vez semejantes a Cristo en pensamiento, palabra y conducta, pues de ese modo, muchos serán atraídos por nuestro buen actuar.

 

Sólo tu puedes disipar los temores que se levantan en nuestra contra y rodearnos de la paz que proviene de estar en comunión contigo.

 

 

Líbranos de cometer homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación, y anunciaremos con cantos que tú eres justo.

 

Sabemos que quien se levanta en contra de su hermano para dañar su reputación es tal como un homicida, o quien se mantiene indiferente a su necesidad, está poniendo en riesgo la vida de su prójimo.  

 

Danos disposición y recursos para compartir con los necesitados.  Señor, abre nuestros labios, y con nuestros labios te cantaremos alabanzas.

 

Haz que desde nuestro interior fluya la adoración y el reconocimiento a tu grandeza, de modo que de continuo en nuestra boca, estén las palabras de gratitud por todo lo que has hecho en nuestras vidas.

 

Pues tú no quieres ofrendas ni holocaustos; yo te los daría, pero no es lo que te agrada. Las ofrendas a ti son un espíritu dolido; ¡tú no desprecias, oh Dios, un corazón hecho pedazos!

 

Por eso nos acercamos a tí, en total tranquilidad, sabiendo que no vas a desecharnos, sino por el contrario; harás lo necesario para restaurarnos y darnos una vida victoriosa y plena a tu lado.

 

Unicamente tu, tienes el poder de hacer nuestra vida de nuevo, de modo que todos se sorprendan y te alaben a causa de los cambios positivos que verán en nosotros.

 

Susténtanos con tu diestra poderosa y ayúdanos, por el resto de nuestras vidas Señor.

 

Gracias por perdonarnos, pues cuando nos sentimos amados, vemos el horizonte con ojos distintos y te descubrimos en todo a nuestro alrededor.

 

Gracias por lavarnos de nuestra culpa y quitarnos el peso del temor al castigo Señor.

 

Gracias por Cristo, por la cruz y por la gracia infinita que fue derramada sobre nosotros.

 

Te amamos y te adoramos.

 

En Jesucristo nuestro redentor

 

Amén.

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