Amado Dios, que dificil es creer lo que aún no vemos, que difícil aceptar que debemos esperar Tu tiempo, el cumplimiento de Tus promesas, que tal vez debemos esperar hasta el último segundo, para ver cómo actúas en nuestro favor, y ser esos Abraham que cumple a cabalidad tus instrucciones mientras Tu estas al control. Señor que podamos de ahora en adelante, recordar esta parte de Tu palabra que nos invita hoy a tener una fe incondicional, absoluta, ilimitada!. ¡Te necesitamos Señor, solos! no lo podemos hacer.

Tu palabra nos enseña (Hebreos 11: 17-19). Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: «Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac». Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Padre enséñanos a estar siempre dispuestos a hacer Tu voluntad, a hacer lo que Tu nos ordenes, enseñanos  a través de Tu Santo Espíritu a tener ese discernimiento y poder comprender tus intrucciones, que no perdamos tiempo, haciendo en nuestras  fuerzas todo aquello que nos desgasta, que nos agota y que en cambio de acercarnos a ti, nos aleja; pues lejos de ti, jamás podremos atravesar ninguna prueba. 

Sabemos que Tu buena voluntad es perfecta y agradable y todo obra para el bien de los que te amamos, que aunque nos encontramos en circunstancias que creemos no tienen solución, Tú eres Señor el Dios de lo imposible!. Tan solo debemos tener fe y alabarte, confirmar nuestra fe al decirte que hoy entendemos que Abraham tenía claro el concepto de la protección y la provisión de Dios, por tanto podía caminar en fe. Siempre tuvo presente que Tu Señor, le protegias y le proveias.

Hoy Señor me haces entender que nada me pertenece, hoy Señor, recuerdo que Tu todo lo hiciste por ti y para ti. El mundo entero es tuyo, todo lo que hay en él y todo lo que en el  vive (Salmo 24:1), nos has permitido enseñorearnos de todo, pero somos solo unos administradores de todo lo que Tu, nos das, nuestra vida es tuya, nuestra familia es tuya, todo lo que tenemos te pertenece.

Señor que cada prueba  a la que debemos enfrentarnos, sea solo de Tu mano, que cada área de nuestras vidas que debamos entregarte, no nos parezca injusto, exagerado, o difícil de soltar, que por el contrario, aspiremos a hacerlo todo! como tu siervo Abraham,  que podamos entender que es, Tu voluntad  y por tanto debe ser una instrucción para nosotros. 

Padre bueno, recibimos esta palabra tuya y la atesoramos en nuestros corazones (Efesios 3:18-19) Espero que puedan comprender, como corresponde a todo el pueblo de Dios, cuán ancho, cuán largo, cuán alto y cuán profundo es mi amor. Es mi deseo que experimenten el amor de Cristo, aun cuando es demasiado grande para comprenderlo todo. Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios. 

Señor, aquí estamos, toma nuestras vidas, muéstranos el camino a seguir. Ayúdanos a soltar y comprender que todo en nosotros te pertenece. Cambia Señor nuestra manera de pensar, que podamos vivir agradecidos, reconociendo que Tu nos das, pero que también nos quitas, conforme a Tu perfecta voluntad. 

Ayúdanos a vivir como Abraham y caminar siempre con esa fe inquebrantable.  Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesús.  Amén

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