PODEROSA ORACIÓN DE LA MAÑANA PARA CONTROLAR LA IRA

Santo Rey de gloria, te bendecimos en este día y te agradecemos por la bondad con que nos miras.

Somos responsables de aquello que hemos albergado en nuestro corazón y se ha convertido en nuestra motivación para lo bueno o para lo malo.

Si estamos a punto de estallar porque no supimos cómo resolver a tiempo las diferentes situaciones que se nos presentaron, te pedimos que nos des sabiduría para encontrar la forma adecuada para hacerlo.

Si nuestra copa está medio llena de lo que no conviene, permítenos tomar los correctivos necesarios para vaciarla sin hacerle daño a nadie, ni a nosotros mismos y llenarla con la presencia de tu Espíritu, pues si te tenemos a tí, lo tenemos todo y nuestra vida será llevada al estado de plenitud que anhelamos.

Danos dominio propio, amor y compasión al momento de expresar nuestro dolor, nuestras inconformidades y nuestras heridas, para que todo resulte en beneficio para nosotros y para las personas que nos han vulnerado.

Enséñanos a resolver cada día lo que sucede en el día, para que al llegar la noche, cuando vayamos a recostar nuestra cabeza en la almohada podamos hacerlo en paz y con la tranquilidad de haber sacado el mayor provecho posible a todo lo sucedido.

Que nuestras palabras estén revestidas del mismo amor, respeto, comprensión y tolerancia, que esperamos recibir de los otros, pero que también nuestro entendimiento nos lleve a desechar con madurez las actitudes negativas de los otros, porque comprendemos que todos llevamos heridas sin resolver y conflictos, que pueden haberse acumulado por años y nos mantienen en estados continuos de irritabilidad.

¿De cuántas buenas cosas nos hemos perdido por no resolver las diferencias a tiempo? La verdad Señor, es que nos hemos dejado gobernar del orgullo, de los temores y del enojo y hemos desperdiciado tiempo valioso en coleccionar ofensas, en almacenar rencores y en aguardar el momento en que podamos justificar una explosión de ira.

Perdónanos por ello, también somos responsables por haber dejado sin resolver todos esos incidentes a tiempo.

Estamos dispuestos a aprender, estamos dispuestos a crecer, estamos dispuestos a limpiar nuestra copa, estamos dispuestos a ser llenos de tí.

Te adoramos y te bendecimos. Levantamos tu nombre en alto mi Dios.

En Cristo Jesús, autor de la reconciliación.

Amén.

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