Dios y Padre nuestro, nos presentamos juntos delante tuyo para pedirte que nos extiendas una vez más tu misericordia y nos perdones por haber sido caprichosos y voluntariosos.

Posiblemente hayamos reflejado los temores que nos fueron infundidos en nuestra crianza y las inseguridades que nos generó la falta de aceptación y amor, pero hoy Señor, liberamos a nuestros padres de toda culpa por sus errores en nuestra instrucción, porque reconocemos que también ellos, vivieron sus propias experiencias difíciles.

Nos queda extender el amor, el perdón y la comprensión, como vendaje curativo para nuestras almas y cuidar los unos de los otros, hasta tanto podamos recuperarnos y volver a sonreír con alegría genuina.

Te pedimos perdón por haber sido multiplicadores de lo que estuvo mal y esperar resultados diferentes en nuestros hijos, también ellos merecen consideración, respeto, amor y disciplina correcta para ser mucho mejor que lo que son ahora.

Perdónanos por las veces que no reconocimos su valor, sus logros por pequeños que fueran, sus esfuerzos y por las ocasiones en que nos cerramos en nuestro propio mundo, tratando de procurar para ellos, los bienes materiales que jamás llenaran su vacío emocional.

En este momento, bajo el resguardo de nuestro hogar, queremos cumplir cada uno con su labor, para que cuando las puertas sean abiertas, como fueron abiertas las del arca, podamos tener la fuerza que se requiere, para juntos, embellecer nuestro entorno, así haya que empezar de cero.

También deseamos dar a nuestro cónyuge el trato que se debe, el amor que por mal manejo de las adversidades se ha ido apagando, te pedimos que sea avivado, pues es nuestra compañía elegida para continuar nuestro camino hasta el final.

Danos de tu Santo Espíritu y ayúdanos a ser obedientes a tu instrucción, porque es la manera segura en que todo mejorará.  No sólo para el momento, sino para el futuro.

Necesitábamos detenernos para poder ver lo que estaba sucediendo en realidad al interior de nuestras vidas y nuestras familias.

Aunque afuera haya angustia y desesperación, estamos seguros bajo el cobijo de nuestro hogar, pues donde están dos o tres unidos, en un mismo corazón, en un mismo ánimo y buscando tu presencia, allí está tu presencia, tu respuesta, tu sanidad y tu propósito.

Gracias nuestro buen Dios y Padre.  Gracias Señor.

En Cristo Jesús.  El arca de nuestra salvación.

Amén y amén

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