PODEROSA ORACIÓN DE LA MAÑANA, PARA SER HUMILDES DE CORAZÓN

Padre del cielo, nos presentamos ante tí para reconocer que muchos de los errores que hemos cometido en la vida han sido producto de nuestra falta de dominio propio y de habernos dejado llevar por nuestro enojo.

Por enojo hemos dicho palabras hirientes y hemos desafiado a otros, nos hemos alejado de personas que amamos y le hemos dado espacio en nuestro corazón a emociones perjudiciales.

Entendemos que no es más fuerte quien responde con violencia ante la ofensa, sino quien tiene la capacidad de controlar sus emociones y permitir que la madurez gobierne.

Perdón Señor porque incluso en momentos de enojo hemos dicho palabras en tu contra que provinieron de nuestra frustración e ignorancia.

Necesitamos aprender a ser personas comprensivas, tolerantes, inteligentes para encontrar la salida al conflicto, antes que la manera de avivarlo.

Te pedimos Señor, que nos ayudes a ser sabios y entendidos para ejercitarnos en el control de nuestras emociones, comprendiendo que quien se deja gobernar por la ira, tiene mayores posibilidades de permanecer cometiendo errores y dañando a los otros.

Nos disponemos a tener un corazón enseñable para acatar tu consejo, porque no tiene sentido mantener una actitud infantil y caprichosa que pretenda imponer siempre sus motivaciones, deseos y razones, pues como todo ser humano, no podemos estar en lo cierto en todas las oportunidades.

Madurar no es cuestión de edad, sino de actitud.  

No necesitamos seguir cometiendo errores o esperando tener edad suficiente para reconocer Padre bueno, que el enojo y la violencia precisan ser erradicadas de nuestras vidas, de nuestro lenguaje y de nuestras reacciones.

Bendecimos a aquellas personas que han sido pacientes, tolerantes y nos han dejado grandes lecciones con sus buenas actitudes ante el conflicto.

Gracias por tu palabra, por enseñarnos continuamente e incluso gracias porque aunque las cabras hayan sido tenidas como mala referencia, también nos enseñan valiosas lecciones.

Seguramente las personas que tenemos en menor estima también tienen virtudes que debemos aprender a apreciar.

Tus lecciones son precisas, completas y directas, que nos confrontan con la vida y nos convierten en mejores seres humanos y nos permiten mejorar nuestra convivencia y nuestro interior.

Gracias Rey de gloria, por tu inmensa bondad y gracia.

En el precioso nombre de Jesús.

Amén.  

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