PODEROSA ORACIÓN DE LA MAÑANA, PARA SUPERAR EL PASADO

Padre celestial clamo ante tu presencia sabiendo que tú oyes mi clamor. He cargado por mucho tiempo con el peso del pasado, y tantos son los pensamientos que vienen a mí que siento que no puedo más, estoy cansado de día a día soportar en mi mente esas voces que me recuerdan lo que fui y reviven el dolor en mi alma, siento que es tanta que mi alma y todo mi ser está quebrado y es tan fuerte lo que siento que me han llevado a sentir que ya no puedo.

Perdóname porque pues he dejado llenarme de tanta decepción y dolor por el pasado que me asedia he puesto mi valor y mi identidad en lo que ya pasó y no en tus promesas, pero en este momento te reconozco a ti como ese alfarero poderoso para hacer todo de nuevo, vengo a ti, tómame como vasija y deshazme en tus manos para hacerme otra vez a tu manera.

Hoy señor recibo de ti un nuevo corazón y una nueva mente y hago mías las palabras del profeta Isaías cuando dijo: “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” Isaías 43: 18-19. Blinda mi mente con tus promesas y no me permitas caer del hueco de tu mano, dispongo en mi corazón rechazar todo pensamiento que venga a afligir mi alma con ataduras del pasado y declaro para mi vida caminos nuevos llenos de tu verdad, me levanto firme creyendo en tus promesas poniendo mi esperanza el futuro que has planeado para mí.

Gracias porque eres un Dios de nuevas oportunidades que olvidas mis errores y fracasos que vuelven  a decirme que no merezco tu gracia y tu perdón, pero hoy me aferro a tu gracia que es abundante para mi vida, no hay nadie como tu señor que perdonas toda la maldad y olvidas los pecados, agradecido estoy mi señor porque detienes tu enojo para con tus hijos y te deleitas en hacer misericordia a los que te aman y claman tu nombre, recibo de tu amor y tu perdón que sepulta mis iniquidades y echas al fondo del mar todos mis pecados, por tu gran fidelidad quito mi confianza del pasado y construyo mi fututo en ti mi salvador.

Hoy declaro que soy una nueva creación por la obra poderosa de tu hijo Jesucristo y por tal motivo no permitiré que mi adversario use en mi contra mis errores, mis caídos y desaciertos del pasado, tu sangre cubrió todas mis faltas y ahora por su obra redentora tu me has dado una nueva identidad, me has puesto nuevamente el calzado como al hijo prodigo haciendo publico que ya no soy mas un esclavo del temor y del pasado, que soy hijo del rey de reyes y señor de señores, así que cuando el enemigo vocifere contra mí, yo me levantaré en la autoridad que como hijo tuyo me has dado, decido dejar lo que quedó atrás, aquello que me tienta a volver al estanque de los cerdos de donde me sacaste, hoy recuerdo como me sentí aquel día que volví a tus brazos, como me embargaba la esperanza de salvación para nunca más volver atrás.

Hoy decido quemar las naves, no mirar atrás y establecerme en lo que me has dado por herencia, no quiero ser como la mujer de lot que miro atrás y quedó convertida en una estatua de sal, ayúdame a tener fija mi mirada en ti y en aquel lugar al que me quieres llevar, y no hablo solamente señor de un lugar físico, hablo de esos lugares celestiales en los que me quieres sentar y en los que deseas sanar mi alma y mi corazón, donde me quitaras la vergüenza y me restituyes transformandome en ese hijo amado en quien te complaces viéndole cumplir tu buena voluntad.

Cierro aquellas puertas que yo mismo he abierto a través de lo que escucho, veo y hablo que me quieren regresar al pasado y obligarme a renunciar al precioso futuro que tienes para mí, se que caminar contigo hace que cada día sea mejor que el anterior, tu palabra así lo afirma cuando dice que la senda de los justos es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto, por eso no hay otro lugar en el que yo quiera estar que a tu lado, caminando contigo y cumpliendo tus sueños, tu eres mi puerto seguro y mi ancla inconmovible, hoy declaro para mi vida que si tu no vas conmigo no me moveré, pero si vas conmigo jamás miraré atrás, en el nombre de Jesús, amén.

 

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